Cooperativa | Académico Sebastián Escobar González advierte que las nuevas áreas prioritarias en ciencia dejan al margen a las ciencias sociales y las humanidades

En una columna de opinión publicada en Cooperativa, el académico y coordinador de la Línea de Ciencias Sociales de la Universidad Finis Terrae, Sebastián Escobar González, analiza las bases del […]

Publicado el 17 de agosto, 2026 · 3 min lectura

En una columna de opinión publicada en Cooperativa, el académico y coordinador de la Línea de Ciencias Sociales de la Universidad Finis Terrae, Sebastián Escobar González, analiza las bases del Concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027 y advierte que el listado de “áreas prioritarias” definido por el Ministerio de Ciencia deja a las ciencias sociales, las artes y las humanidades compitiendo, estructuralmente, por lo que queda del financiamiento.

En su columna, Escobar sostiene que, mientras el debate público sobre el presupuesto para Ciencia se ha reducido casi por completo a la pregunta de si existe o no un recorte para 2027, las bases del concurso -recién publicadas por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)- establecen que hasta un 70% de las adjudicaciones podrá destinarse a proyectos enmarcados en 10 “áreas prioritarias” fijadas por el Ministerio, entre ellas biomedicina, inteligencia artificial, astronomía, tecnologías espaciales, cambio climático y minería. Solo dos de esas diez categorías rozan lo social, y lo hacen desde el mercado laboral y la seguridad, no desde la sociología, la historia, la filosofía o la antropología.

El académico explica que, si bien las ciencias sociales, las artes y las humanidades no desaparecen de las bases -mantienen su propia área de evaluación y compiten con los mismos estándares de calidad que el resto-, la lógica de la política resulta menos neutral de lo que parece: “Definir qué es ‘estratégico’ nunca es un ejercicio neutro; es, más bien, una forma de decidir de antemano qué preguntas sobre el país merecen ser financiadas y cuáles no”, plantea en su columna. Escobar añade que este mismo criterio reaparece en el reciente anuncio de reformulación de Becas Chile, que también prioriza áreas como ciencia, tecnología, inteligencia artificial y cambio climático.

El autor sitúa el debate en un contexto de brechas ya documentadas por el propio Ministerio de Ciencia: solo un 9,6% del personal que investiga en Chile pertenece a disciplinas de humanidades, artes y ciencias sociales, frente a un 13% promedio en la OCDE, y apenas un 0,17% de la población chilena entre 25 y 64 años tiene grado de doctor, frente a un 1,16% en los países de la OCDE. Con estas cifras, Escobar cierra su columna planteando una pregunta abierta: qué tipo de conocimiento está dispuesto a financiar el Estado chileno como prioritario, y qué le ocurre a la capacidad del país para pensarse a sí mismo -su desigualdad, sus instituciones, su historia, su cultura- cuando las disciplinas construidas justamente para eso quedan, una y otra vez, al margen de lo considerado urgente.

Para revisar la columna completa ingresa aquí: Áreas prioritarias en Ciencia: una nueva forma de decidir qué no se piensa