En conversación con Radio Infinita, Juan Eduardo Vargas, rector de la Universidad Finis Terrae, abordó la preocupación de los planteles privados ad portas del ingreso de la Ley de Presupuestos 2027, advirtiendo sobre la marcada disparidad en el financiamiento estatal respecto a las instituciones tradicionales. “El aporte que las universidades privadas realizan al sistema de educación superior es enorme, es cuantioso y tiene quizás una bajada muy concreta que es el aporte que hacemos en términos de la movilidad social”, señaló, cuestionando los sesgos presupuestarios que en los últimos años redujeron de manera drástica los recursos destinados a este sector.
«¿Por qué entonces mirar con un sesgo ideológico peyorativo lo que nosotras hacemos como universidades privadas? Es un poco lo que nos lleva a decir, a plantear que se tenga en consideración este aporte y especialmente en este gobierno que dice, digamos, valorar el aporte de los privados en todo orden de cosas», agregó.
En esa línea, el rector mostró una postura comprensiva ante el escenario económico del país y admitió que la prioridad fiscal debiese centrarse en etapas formativas previas. “Entendemos que eventualmente el Estado y el sistema de educación superior deba apretarse el cinturón”, afirmó, respaldando que el foco se ponga en la educación parvularia y escolar, además de urgencias nacionales como la seguridad y el desempleo. Sin embargo, fue enfático en condicionar esta visión a una distribución justa: “Si como un todo el presupuesto se ve restringido, está bien, lo entendemos pero que se distribuya entre las instituciones del sector de una manera equitativa, justa, que reconozca nuestro aporte”.
En este contexto, Vargas profundizó en la necesidad de corregir retrocesos en instrumentos clave como el Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) y los fondos de investigación, llamados a competir en igualdad de condiciones. Asimismo, alertó sobre los riesgos de mantener este escenario de postergación: “Es iluso pensar que esta sistemática disminución no tenga algún impacto en la calidad”, lo que termina afectando el desarrollo académico de las propias comunidades universitarias.
El Rector abordó también los desafíos de la formación superior ante las mutaciones del mercado de trabajo y el impacto de la tecnología. En ese marco, destacó la propuesta institucional del modelo «Finis Transforma» como un pilar estratégico: “Lo único que sabemos con certeza es que el entorno laboral cada vez está más cambiante”, sostuvo, relevando la decisión de fortalecer la formación general con anclaje en las artes y las humanidades para dotar a los estudiantes de herramientas de adaptabilidad.
En esa misma línea, concluyó reforzando que el debate por el presupuesto de la nación no responde a un interés corporativo, sino al compromiso directo con las personas que se forman en las aulas. “No peleamos por nuestras instituciones, hacemos ver que esto, en última instancia, tiene un efecto negativo en nuestros estudiantes”, sintetizó, reafirmando que una distribución equitativa es fundamental para resguardar la equidad y la calidad de la educación superior en Chile.