Arquitectura desde la contingencia: proyectos de título abordan conflictos territoriales en distintos puntos del país

Desde una mirada crítica y situada, estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae desarrollaron propuestas vinculadas a problemáticas contemporáneas del territorio.

Publicado el 14 de abril, 2026 · 3 min lectura

Chile atraviesa transformaciones territoriales profundas que revelan tensiones entre desarrollo urbano, preservación ambiental y equidad social. Desde la presión inmobiliaria en zonas costeras hasta los efectos de la densificación metropolitana, los conflictos del territorio exigen nuevas aproximaciones disciplinares, capaces de leer su complejidad y responder desde la especificidad de cada lugar. En ese escenario, la arquitectura no solo se enfrenta al desafío de proyectar, sino también al de repensar formas de intervención y modelos de gestión pública capaces de abordar estas tensiones de manera situada.

Desde esta mirada, el taller de titulación 2025 de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae, liderado por los profesores Cristóbal Fernández, Victoria García y Diego Melej, impulsó un trabajo centrado en contextos reales, entendiendo el proyecto de título como una instancia de transición entre la formación académica y una práctica disciplinar comprometida con las problemáticas contemporáneas. A partir del estudio de escenarios urbanos, naturales y sociales específicos, los estudiantes desarrollaron propuestas que respondieron a conflictos concretos del territorio desde una perspectiva crítica y situada.

Este enfoque dio lugar a propuestas que operan desde distintas escalas y realidades territoriales. “Parque humedal Borde Papudo”, de Joaquín Guerrero, abordó las tensiones entre comunidades locales y presión inmobiliaria, proponiendo el humedal como una infraestructura verde capaz de mediar entre preservación ambiental, espacio público y desarrollo urbano.

En el sur del país, “Costillas del río: arquitectura desde las riberas”, de Catalina Alvarado, trabajó sobre la desconexión entre Puerto Aysén y su río, considerando también su condición de aislamiento geográfico. La propuesta planteó un sistema de espacios públicos que restablece la relación entre la ciudad y su geografía fluvial mediante recorridos peatonales y nodos de encuentro.

Por su parte, en Santiago, “Mercado de Encuentros”, de Isidora Godoy, abordó la expansión del Metro como una oportunidad para activar nuevas formas de vida urbana, proponiendo que los nodos de transporte puedan también constituirse como espacios de intercambio comercial, social y ciudadano.

En conjunto, estos proyectos evidencian una aproximación a la arquitectura que trasciende el encargo académico y entiende el diseño como una herramienta para leer, interpretar y actuar sobre problemáticas complejas del territorio. Más que respuestas cerradas, las propuestas abren una reflexión sobre el rol del arquitecto frente a los desafíos contemporáneos y sobre su capacidad para mediar entre escalas, actores y realidades diversas.