Durante décadas, Madrid concentró una red de estudios cinematográficos donde se levantaron maquetas de ciudades y se filmaron superproducciones internacionales. Esos recintos, hoy en su mayoría desaparecidos, son el foco del libro “La arquitectura de los estudios cinematográficos en Madrid” (Conarquitectura, 2025), recientemente publicado por el académico de la Escuela de Arquitectura, Dr. Ismael Amarouch, junto al arquitecto Enrique Sanz Neira.
Hasta ahora, explicó Amarouch, no existía un trabajo que permitiera entender el funcionamiento de estos espacios construidos entre 1910 y 1985, concebidos para levantar, a través del celuloide, los “mundos irreales” que solo podían verse en la pantalla de cine.
“Teníamos referencias a algunas investigaciones, pero no existía una mirada de conjunto. Por eso, nuestra inquietud fue ubicar esos lugares, entender cómo se organizaban y ver qué queda de ellos”, explicó el académico, quien comparó estas casas productoras del cine madrileño con Cinecittà en Roma, el complejo inaugurado en 1937 que consolidó a Italia entre los polos internacionales de filmación.
Esa escala de producción tuvo su correlato en Madrid. Durante las décadas centrales del siglo XX, estudios como CEA, Chamartín y los Bronston Studios albergaron producciones locales y coproducciones internacionales. Películas como El Cid (1961), Doctor Zhivago (1965) y La caída del Imperio romano (1964) requirieron infraestructuras de gran escala y los estudios madrileños “tenían la capacidad técnica y espacial para albergar rodajes complejos”, explicó el investigador de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Creativos (FADEC).


La investigación se extendió por aproximadamente un año y medio e incluyó revisión de archivos, levantamientos cartográficos y verificación directa de los edificios. Esto permitió reconocer su localización, su estado actual y los cambios que han experimentado permitiendo seguir la transformación de estos espacios.
Con el libro no solo se relevó a los arquitectos que trabajaron en distintos estudios, sino también a decoradores, artistas y escenógrafos; toda una industria que se desarrolló aspirando a ser un Hollywood Ibérico, explican los investigadores en la publicación.
El trabajo se desarrolló entre España y Chile. Enrique Sanz se centró en la investigación documental, mientras el Dr. Amarouch, desde el Laboratorio de Investigación Avanzada de la FADEC, abordó a los arquitectos vinculados a estos estudios. “Reforcé la parte relacionada con los autores y establecí un hilo que recorre varias décadas, conectando edificios con procesos creativos más amplios”, señaló, aludiendo también a su vínculo con el cine y las películas donde la ciudad y la arquitectura se entrelazan.


El libro se presentó durante el verano en el Colegio Oficial de Arquitectos y en la Imprenta Municipal, y fue abordado en Arquitectura Acompasada, el podcast del Colegio de Arquitectos de Madrid. Publicado por la destacada editorial Conarquitectura, “La arquitectura de los estudios cinematográficos en Madrid“ circula actualmente en su tienda online y en librerías especializadas.
De Madrid a Santiago: la arquitectura como registro de transformaciones
Este trabajo en torno a la capital española forma parte de una línea de investigación que el Dr. Amarouch desarrolla en el Laboratorio de Investigación Avanzada en el Proyecto Arquitectónico Contemporáneo de la Universidad Finis Terrae, centrada en la relación entre arquitectura y transformación urbana.
Esa inquietud se proyecta hoy en el análisis de Santiago a través del proyecto “Manzanas del centro de Santiago. Dialéctica entre patrimonio y vida cotidiana“, adjudicado en el Concurso de Investigación con Colaboración Internacional (CICI) de la Dirección de Investigación de la Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación.
El estudio —que desarrolla en colaboración con el académico Nicolás Maruri, de la Universidad Politécnica de Madrid— se concentra en manzanas fundacionales de la ciudad, delimitadas por el río Mapocho, el cerro Santa Lucía, la Alameda y la antigua Carretera Panamericana. Las aborda como unidades de análisis para reconstruir su configuración original, registrar sus transformaciones y observar su estado actual.
A partir de este trabajo, busca comprender la convivencia entre estructuras heredadas y usos contemporáneos, en un contexto marcado por nuevas formas de habitar, el desplazamiento de servicios hacia la periferia y las tensiones que atraviesan la capital.
En ambos casos, la arquitectura aparece como registro de procesos urbanos más amplios: en espacios que han desaparecido —los antiguos estudios cinematográficos de Madrid— y en otros que siguen en transformación en el Gran Santiago.