Por Sebastián Escobar González, académico e investigador de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, U. Finis Terrae
El Dr. Sebastián Escobar González analiza el proyecto de ley que reforma el Sistema de Admisión Escolar (SAE) y pone sobre la mesa algo que el debate político no está mirando: la evidencia disponible muestra que las familias siguen eligiendo en función del prestigio social, independiente del mecanismo de admisión.
En su columna, el académico advierte que lo que llamamos mérito, en un sistema con desigualdad de origen, rara vez mide esfuerzo individual puro. Por el contrario, mide la acumulación de capital cultural, económico y social transmitido en la familia. “Bajo el manto de la neutralidad, la escuela termina marcando como ganadores a los que ya lo eran antes de empezar a jugar.”
Además, destaca que la Mesa Técnica del SAE convocada en 2025 no recomendó nada parecido a lo que hoy se discute en el Congreso, y fue explícita en señalar que ningún estudio respalda reponer las entrevistas como criterio de selección.
En definitiva, Escobar plantea que el mérito y asignación algorítmica son dos maneras distintas de administrar una misma escasez: la de educación pública de calidad. Mientras esa escasez no se resuelva, cualquier mecanismo de admisión seguirá repartiendo un bien insuficiente entre quienes ya partieron con ventaja y quienes no.
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