Paula Tapia Silva es reconocida por su trayectoria en educación artística, danza e investigación.
Docente e investigadora de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad Finis Terrae y coordinadora de la Mención en Creatividad e Innovación Curricular para la Inclusión Educativa, fue invitada a integrarse como Miembro Correspondiente a la Academia Chilena de Bellas Artes, institución perteneciente al Instituto de Chile y considerada uno de los organismos culturales más relevantes y prestigiosos del país.
El nombramiento constituye un importante reconocimiento a su trayectoria académica, investigativa y artística, así como a su aporte al desarrollo de la educación estética, la formación docente, la corporalidad y los lenguajes artísticos en contextos educativos y culturales.
Una trayectoria en la intersección entre danza, educación e investigación
Con más de treinta años de trayectoria, Paula Tapia Silva ha desarrollado su carrera en la intersección entre danza, educación, investigación y corporalidad. Es intérprete en danza con formación en pedagogía especializada por la Universidad de Chile, licenciada en Estética por la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Antropología y Arqueología por Harvard University.
A lo largo de su carrera ha trabajado articulando temas relacionados con teoría de la danza, género, educación y diversidad, desarrollando cátedras vinculadas a historia de la danza, análisis estético, expresión corporal y pedagogías artísticas en universidades e instituciones artísticas nacionales e internacionales.
Uno de los ejes centrales de su trabajo ha sido la relación entre cuerpo, memoria y creación. En ese contexto, desarrolló el proyecto FONDART “Arte y vida: la contribución de Carmen Beuchat, Karen Connolly y Karla Lobos al desarrollo de la danza nacional”, que dio origen al libro Tres vidas para la danza, publicado en 2025, obra que profundiza en los procesos de hibridación cultural generados a partir de las propuestas coreográficas de estas tres destacadas figuras de la danza chilena.
“Creo que este reconocimiento recoge precisamente esa trayectoria interdisciplinaria, donde convergen investigación, educación estética y compromiso cultural y social”, señala la académica.
El significado del nombramiento
La categoría de Miembro Correspondiente distingue a académicos, investigadores y artistas con destacada trayectoria y aportes verificables en el ámbito de las artes y la cultura, integrándose a la comunidad de la Academia Chilena de Bellas Artes como parte activa de sus espacios de reflexión, extensión y desarrollo cultural. En este marco, Paula Tapia aportará con su experiencia en iniciativas vinculadas al desarrollo de la danza, la educación y la reflexión disciplinar, formando parte de encuentros y publicaciones impulsadas por la Academia.
“Recibo este nombramiento con mucha emoción y gratitud, porque representa un reconocimiento muy significativo por parte de una institución histórica y profundamente relevante para el desarrollo artístico y cultural del país”, expresa Tapia Silva.
La académica subraya además la responsabilidad que implica esta distinción: “Me interesa especialmente aportar desde áreas que históricamente han tenido menor visibilidad, como la educación estética en la infancia, el desarrollo de la corporalidad, la mediación cultural y las prácticas inclusivas. Veo en este nombramiento una gran oportunidad para profundizar en el desarrollo de la danza chilena como expresión de cultura y como herramienta inclusiva en contextos educativos”.
Impacto en la formación docente y la Educación Parvularia
Su incorporación revela una trayectoria centrada en la investigación sobre danza chilena, la promoción de la educación artística y estética en la formación inicial docente, así como el desarrollo de propuestas pedagógicas innovadoras vinculadas a creatividad, inclusión educativa, corporalidad, mediación artística e infancia.
Desde la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad Finis Terrae hemos impulsado una línea de trabajo que busca situar las experiencias artísticas, corporales y creativas como parte central de la formación docente. Esto se ha traducido en propuestas pedagógicas innovadoras, articulaciones interdisciplinarias y proyectos vinculados a inclusión, mediación cultural y educación estética.
En ese sentido, creo que este reconocimiento también visibiliza el trabajo serio y sostenido que se está desarrollando desde la formación inicial docente en torno a las artes, mostrando que la educación parvularia puede dialogar activamente con el mundo cultural, académico y artístico desde una perspectiva contemporánea e interdisciplinaria.
En esa línea, destaca la importancia de visibilizar este trabajo: “Me parece especialmente importante contribuir a que las futuras educadoras sean reconocidas también como agentes culturales y mediadoras sensibles, capaces de generar experiencias significativas, creativas e inclusivas para niños y niñas desde los primeros años de vida”.