Dos proyectos del Fondo Finis Maker avanzaron en sus pruebas de laboratorio

La Dra. Layla Simón y el Dr. Renato Galleguillos contaron en qué etapa están sus investigaciones, a cinco meses de la adjudicación, y cuáles son sus próximos pasos hacia la transferencia.

Publicado el 19 de octubre, 2026 · 6 min lectura

Cinco meses después de su adjudicación, los proyectos de la Dra. Layla Simón y del Dr. Renato Galleguillos registraron avances en sus pruebas de laboratorio. Ambos formaron parte de las cuatro iniciativas seleccionadas en la primera convocatoria del Fondo Finis Maker, promovido por la Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación de la Universidad Finis Terrae.

El fondo, gestionado a través de Finis Hub, iniciativa creada en el marco del programa InES I+D de ANID, entregó apoyo a propuestas científicas orientadas a avanzar hacia etapas de escalamiento y aplicación. Además del financiamiento, los equipos recibieron acompañamiento técnico de la Dirección de Innovación y Transferencia en materias como la protección de resultados y la vinculación con la industria.

Compuesto del cochayuyo contra el cáncer colorrectal

La Dra. Layla Simón, académica de la Facultad de Medicina y Salud e investigadora del CIANS, trabajó durante estos meses con un compuesto presente en el cochayuyo. En investigaciones anteriores, sustancias de esta alga parda habían mostrado resultados positivos contra el melanoma y el cáncer de mama. Con el Fondo Finis Maker, el estudio se enfocó en el cáncer colorrectal, con el objetivo de desarrollar una alternativa que pudiera administrarse por vía oral.

“Buscamos alternativas terapéuticas que sean menos invasivas que, por ejemplo, la quimioterapia, que a veces es intravenosa, o la radioterapia, que genera irritación en la zona donde se aplica”, contó la académica.

Para proteger el compuesto, el equipo trabajó en su encapsulación en nanoemulsiones junto al Dr. Felipe Oyarzún, investigador de la Universidad de Chile. Según explicó Simón, esta tecnología trabaja “a una escala mil millones de veces más pequeña que un metro y permite que el compuesto se mantenga estable por más tiempo, hay mayor absorción en la célula y llegue mejor a ellas. Por eso se usa nanotecnología”.

A cinco meses de la adjudicación, el equipo ya había obtenido el compuesto y comenzado las primeras pruebas de laboratorio. “Hemos hecho algunos de los experimentos que estaban planificados en el proyecto y esperamos terminar los que quedan en los próximos meses”, señaló la investigadora.

El siguiente paso contemplaba probar el compuesto en modelos más cercanos a los humanos, como los organoides, que se obtienen a partir de tumores de pacientes. Más adelante, la académica esperaba llegar a pruebas clínicas junto a médicos oncólogos, con la participación del estudiante de pregrado Diego Gamboa.

Ultrasonido y control de calidad de emulsiones

Desde la Facultad de Ingeniería, el Dr. Renato Galleguillos trabajó en el desarrollo de un dispositivo ultrasónico pequeño y de bajo costo para evaluar la calidad de las emulsiones en las líneas de envasado. Para explicar qué es una emulsión, el académico recurrió a la mayonesa, que se forma cuando el aceite se divide en gotas muy pequeñas y se estabiliza al mezclarse con el huevo.

“En la mañana te lavaste el pelo y te echaste condicionador, una emulsión. Utilizaste crema, una emulsión. Te echaste bloqueador solar, otra emulsión. Comiste mayonesa, otra emulsión. Hay decenas de emulsiones en el día a día y, por tanto, se fabrican a gran escala”, explicó Galleguillos.

“Hoy existen equipos que hacen este tipo de análisis, pero sus altos costos impiden que la industria los use de forma habitual en sus procesos. Mi idea es hacer un aparato de bajo costo, y que el valor del dato que entrega empuje a que esta tecnología llegue finalmente a la industria”, agregó.

El proyecto se encontraba en etapa de prueba de concepto, orientada a verificar en el laboratorio la viabilidad de la tecnología. Los resultados preliminares ya habían permitido orientar ajustes en el montaje experimental, mientras que la meta era cerrar el proyecto con un nivel 3 en la escala TRL, que mide la madurez de una tecnología. En el laboratorio también participó Marcelo Alcapán, estudiante de Informática de la Universidad Finis Terrae, quien desarrollaba su trabajo de título en esta investigación.

Si los resultados eran contundentes, Galleguillos esperaba avanzar a una nueva etapa de desarrollo en colaboración con el sector productivo. “El siguiente paso sería establecer una alianza con una empresa, que nos permita postular conjuntamente a instrumentos de financiamiento, como Corfo, y continuar desarrollando y validando esta tecnología. Asimismo, esperamos establecer acuerdos sobre la titularidad de la Propiedad Intelectual y la distribución de los beneficios de sus resultados”, adelantó el académico.

Acompañamiento de Finis Hub

Ambos investigadores destacaron el acompañamiento de Finis Hub más allá de los recursos económicos. Simón valoró instancias como el taller Vinculación con la industria, de Finis Hub Toolkit. “Me parece bueno que nos formen para lograr esta transferencia. Ha sido bueno contar con esta estructura, porque nos puede ayudar a lograr protecciones y a validar”, comentó.

Galleguillos, por su parte, resaltó el apoyo en la gestión diaria de los proyectos. “En los procesos de compra hay que cumplir una serie de normativas, pero ellos aportan mucho en ese sentido para mantener el movimiento de estos proyectos, porque si no, se nos cae un poco todo”, indicó.

La directora de Innovación y Transferencia, Patricia Arenas, destacó que “este tipo de financiamiento busca precisamente que los resultados de investigación aplicada de nuestros académicos puedan avanzar hacia etapas de prototipado y validación, acercándose a soluciones concretas con potencial de generar impacto económico, social o cultural». Además, recalcó que no basta con financiar las iniciativas sino es fundamental acompañar a los investigadores en la maduración de sus resultados, identificar oportunidades de aplicación y transferencia, y apoyar las primeras etapas de desarrollo, que muchas veces son decisivas para que una investigación pueda proyectarse más allá del laboratorio.