A meses de la tragedia que conmocionó a la ciudad de Calama tras el fallecimiento de una profesora agredida por un alumno, una evaluación psicológica aplicada a 613 estudiantes de 4° básico a 4° medio del Instituto Obispo Lazaeta reveló el profundo impacto del evento en las aulas: en la medición inicial, el 51,71% de los alumnos evaluados se ubicaron en la categoría de riesgo alto de estrés postraumático, según los parámetros de la Escala de Impacto del Evento Revisada (EIE-R). presentando así severos síntomas de hiperactivación, evitación e intrusión.
Frente a esta crisis, y tras la solicitud formal del Encargado de la Conferencia Episcopal de Chile, el Centro de Psicología Integral de la Persona de la Universidad Finis Terrae diseñó un plan de respuesta técnica por etapas. El proceso se inició en junio de 2026 con la capacitación del 100% de los psicólogos del colegio en herramientas de primera respuesta, técnicas de autorregulación emocional y ejercicios de atención plena. Posteriormente, entre el 30 de junio y el 8 de julio, el equipo local desplegó talleres psicoeducativos en todos los niveles académicos.
Los resultados de la reevaluación, de esta primera etapa, confirmaron la eficacia de la estrategia: el 72,32% de los estudiantes presentó una disminución en sus niveles de estrés, registrando un descenso promedio de 12,20 puntos en los indicadores de reactividad postraumática.
En un segundo momento, se trabajó en el reprocesamiento de trauma con los alumnos que aún mostraban indicadores altos. Las intervenciones fueron lideradas por Christian Schnake, director del Centro de Psicología Integral de la Persona de la U. Finis Terrae y especialista formado en intervención en crisis. Estas intervenciones se realizaron en modalidad de co-terapia continua con los dos psicólogos del Colegio Obispo Lezaeta, quienes asumieron la contención individual, la observación somática activa y el monitoreo de seguridad.
La metodología permitió abordar las memorias dolorosas de forma protegida, a través de ejercicios individuales en cuadernos de trabajo y sin requerir que los alumnos expresaran sus vivencias en voz alta, evitando la retraumatización en el aula. Los resultados de esta fase clínica demostraron que el 100% de los participantes disminuyó drásticamente su malestar y un 90% logró una remisión total de los síntomas de angustia (alcanzando 0 puntos en la escala de malestar subjetivo).
«Frente a un evento de violencia de esta magnitud, la respuesta no puede limitarse a medidas administrativas. Los datos iniciales nos mostraron que más de la mitad de los alumnos estaba en riesgo alto por trauma, lo que exigía un abordaje clínico riguroso y objetivo. Lograr que más del 72% de los estudiantes redujera sus índices de estrés demuestra que, cuando se entregan herramientas de autorregulación a tiempo, es posible procesar el duelo, prevenir secuelas a largo plazo y reconstruir un entorno de aprendizaje seguro», explica Christian Schnake, director del Centro de Psicología Integral de la Persona de la Universidad Finis Terrae.
Por su parte, desde la dirección del establecimiento destacaron los resultados del proceso de contención y acompañamiento. «La intervención entregó valiosas certezas a nuestro equipo profesional y permitió que el 98% de los alumnos retomara la jornada escolar con la confianza de estar en un entorno protegido. Alcanzar este logro fue fruto de un trabajo paulatino y sistemático entre la Universidad Finis Terrae y nuestra comunidad educativa», afirmó Alejandra Zamora, rectora del Instituto Obispo Lazaeta de Calama.
Los datos sistematizados en esta experiencia proporcionan evidencia científica sobre el abordaje del trauma en contextos educativos, posicionando este modelo de evaluación psicométrica e intervención temprana como un insumo clave para la elaboración de futuros protocolos nacionales de salud mental y convivencia en el sistema escolar chileno.
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