En un diálogo marcado por la reflexión filosófica, social y religiosa, Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales y doctor en Filosofía de la Universidad de Chile, junto a Gonzalo Letelier, decano de la Facultad de Humanidades y Comunicaciones de la Universidad Finis Terrae, filósofo y doctor en Derecho de la Universidad de Padua, abordaron la primera Encíclica del Papa León XIV, Magnífica Humanitas.

La conversación, moderada por Angélica Bulnes, periodista y directora de contenidos de Tele13 Radio, giró en torno a los cambios culturales que deben existir en la sociedad actual y todo lo que involucra al ser humano como figura central.
Fue en esa línea que tanto Carlos Peña como Gonzalo Letelier elogiaron el escrito del Sumo Pontífice. “Encíclica que me ha parecido francamente magnífica”, señaló Peña. Letelier, en tanto, afirmó que “si bien todas son magníficas, esta en particular es una Encíclica muy clara, muy ordenada, muy aguda y muy valiente”.
El rector de la Universidad Diego Portales planteó que, a su juicio, lo llamativo e interesante del documento papal es que hace “un esfuerzo por discernir los desafíos que la cultura contemporánea plantea a la concepción que, acerca de la condición humana, tiene un católico o un cristiano. Yo creo que este es el punto de fondo”, destacó Peña.
Por su parte, el decano de la Facultad de Humanidades y Comunicaciones sostuvo que la encíclica asume desde el inicio la magnitud y el grado de incertidumbre que existe frente al desarrollo de la técnica en la modernidad. En ese escenario, afirmó, el texto “hace ya inevitable la pregunta por la condición humana, la pregunta por lo humano y la pregunta por la estructura de la organización social, sobre el modo en que entendemos, el modo en que nos relacionamos políticamente”.
El desafío de las universidades católicas
Carlos Peña resaltó que uno de los aspectos que hace “interesante, pero también problemática” a Magnífica Humanitas tiene que ver con aquello que subyace en el documento: la forma en que la cultura contemporánea concibe al individuo como una figura absoluta. Según expuso, esto representa uno de los mayores retos para las instituciones de educación superior católicas.

“No hay nada más difícil que cambiar la cultura. Entonces, este es el verdadero desafío, me parece a mí, que tienen las universidades con identidad católica, o para qué decir, las universidades católicas y confesionales, porque la cuestión es cómo derrotar esta concepción cultural, que se expande poco a poco y que las propias universidades católicas (…) cultivan”, sostuvo.
El rector de la Universidad Diego Portales señaló que parte del problema es que esa cultura también ha entrado en las universidades católicas, que muchas veces “se vanaglorian de ser técnicamente poderosas”, sin que ello vaya acompañado de una reflexión equivalente sobre su significado cultural y humano.
Poder y fragilidad humana
Gonzalo Letelier destacó Magnífica Humanitas como “un hito muy importante”, dado que trata principios fundamentales de la Iglesia, como la subsidiariedad y el destino universal de los bienes. A su juicio, algunos de estos planteamientos podrían llegar a transformarse en formulaciones canónicas.
En ese marco, el filósofo subrayó que uno de los aportes más interesantes del texto tiene que ver con la posición de la Iglesia en el ámbito público y su relación con el poder político: “Reconoce de modo muy claro y muy enfático la autonomía del orden temporal y, sin embargo, al mismo tiempo, los fueros de la Iglesia para participar en ese debate público desde su propia posición”.

Letelier también expresó que una de las tesis más potentes de la encíclica, tanto para la Iglesia como para la cultura contemporánea, es la reivindicación de la fragilidad humana.
“La fragilidad, la debilidad, la vulnerabilidad como algo que no es un defecto, sino que algo que siendo constitutivo de la condición humana, es precisamente lo que nos abre al prójimo y hace comprensible la tesis que en entrar en común en otros puede entrar en su plenitud, en vincularse con otros (…) y mediante al cual uno puede, incluso acceder al rostro de Dios”, sentenció.