El conversatorio sobre Desafíos Éticos de la Profesión y de la Formación de Abogados realizado en la Facultad de Derecho abordó el debate respecto a la supervisión del comportamiento de los profesionales del Derecho. Sobre esto, el director del Departamento de Derecho Corporativo de la Universidad Finis Terrae, Manuel Blanco Claro, analizó los problemas estructurales que, según él, afectan la ética judicial del sistema chileno.
En su columna publicada por El Mercurio Legal, el profesor Blanco planteó que la crisis de confianza en la justicia no puede explicarse únicamente por casos individuales. Sino que estos responden a una estructura institucional que permite la reproducción de malas prácticas dentro del sistema legal.
El académico sostuvo que uno de los problemas principales se encuentra en la formación jurídica. Según su planteamiento, las facultades de Derecho priorizan la obtención de resultados por sobre la reflexión ética. La enseñanza de la ética profesional suele ocupar un rol secundario dentro de las mallas curriculares, lo que, a su juicio, termina formando abogados técnicamente preparados, pero sin una discusión profunda sobre los límites del ejercicio profesional.
Ética judicial y redes de poder debilitan la confianza institucional
En su análisis, el docente también cuestionó la falta de herramientas efectivas para sancionar conductas indebidas dentro de la profesión legal. Esto, ya que la regulación ética actual carecería de mecanismos con verdadero impacto, especialmente porque las sanciones gremiales no impiden continuar ejerciendo la profesión.
Asimismo, abordó la dependencia estructural del Poder Judicial respecto del Ejecutivo, particularmente en materia presupuestaria, advirtiendo que un sistema judicial que debe negociar financiamiento político pierde autonomía real.
El director del Departamento de Derecho Corporativo también se refirió al denominado Caso Audios y sostuvo que este episodio evidenció la existencia de redes de influencia y favores dentro del sistema judicial. En ese contexto, afirmó que la cultura exitista en la profesión jurídica se alimenta de la percepción de que los contactos y vínculos de poder pueden influir en los resultados judiciales.
“El abogado que opera en un entorno donde los contactos judiciales tienen valor no está siendo cínico, se está adaptando racionalmente a las reglas reales del juego”, declaró Blanco.
Finalmente, el académico planteó la necesidad de impulsar reformas simultáneas en distintos ámbitos, incluyendo mayor control ético, cambios en los sistemas de nombramientos judiciales y una formación universitaria que reinstale la ética como eje central en la enseñanza del Derecho.