Del laboratorio al prototipo: Finis Hub adjudica los primeros proyectos de innovación en la U. Finis Terrae

Las iniciativas ganadoras trabajarán en pruebas de concepto y validación orientadas a futuras etapas de transferencia.

Publicado el 19 de mayo, 2026 · 8 min lectura

Cuatro proyectos vinculados a salud, inteligencia de datos, biomedicina y desarrollo industrial fueron seleccionados en la primera convocatoria del Fondo Finis Maker. Esta iniciativa, promovida por la Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación (VRI) de la Universidad Finis Terrae, busca apoyar propuestas científicas que apunten hacia etapas de escalamiento y aplicación social y tecnológica.

Gestionado a través de Finis Hub —ecosistema de transferencia creado en el marco del programa InES I+D de ANID—, el fondo forma parte de una estrategia orientada a fortalecer las capacidades de desarrollo dentro de la institución, incorporando nuevas líneas de financiamiento para el trabajo aplicado.

“Buscamos abrir un espacio que muchas veces no existe en la academia: herramientas para que proyectos con potencial no se queden estancados”, explicó la directora de Innovación y Transferencia de la VRI, Patricia Arenas.

“El diferencial de esta convocatoria es su enfoque colaborativo”, detalló por su parte el vicerrector de la VRI, Dr. Víctor Polanco, al explicar que el programa integra desde su origen a actores públicos, privados y de la sociedad civil con el objetivo de trazar rutas de salida tecnológica y comercial que den continuidad a los proyectos fuera del campus universitario.

Inteligencia de datos aplicada a violencia intrafamiliar

La colaboración con instituciones públicas y territoriales aparece con fuerza en uno de los proyectos adjudicados por Finis Maker. Liderado por la Dra. Ángela Arenas, la iniciativa trabajará sobre evaluación de riesgo en casos de violencia intrafamiliar contra la mujer en la región de Aysén, complementando el análisis que realizan equipos de profesionales en reparticiones estatales.

La propuesta surge desde el Laboratorio de Investigación Avanzada en Ciencia de Datos en Derecho (LIACDD) y reúne capacidades de las Escuelas de Derecho e Ingeniería en torno al análisis de causas judiciales con identidad reservada. En este equipo interdisciplinario participa también el Dr. Jorge Bozo, académico de Ingeniería, en calidad de co-investigador.

Según explicó la Dra. Arenas, la elección de Aysén responde a una condición territorial específica, donde el sistema de salud cumple un rol central en la primera respuesta frente a denuncias de violencia intrafamiliar y la evaluación de riesgo requiere mayor articulación entre instituciones sanitarias, policiales y judiciales.

Esta alianza, agregó la investigadora, surgió a partir del trabajo desarrollado por la psicóloga Angélica Herrera desde la Vicerrectoría de Formación Integral y las Misiones Médicas impulsadas por la Facultad de Medicina, instancia que permitió generar vínculos con instituciones de la zona austral.

“El objetivo es diseñar y validar experimentalmente un prototipo conceptual de sistema digital de apoyo a la decisión no automatizada en materia de violencia intrafamiliar contra la mujer”, señaló la Dra. Arenas, quien explicó que el proyecto ya alcanzó un nivel TRL 3 correspondiente a pruebas experimentales iniciales.

Para la académica, uno de los aportes relevantes del fondo radica en el acompañamiento institucional durante las primeras etapas del proyecto. “No solo se traduce en recursos económicos, sino también en apoyo técnico desde la Dirección de Innovación y Transferencia”, sostuvo. 

Acompañamiento digital para el envejecimiento activo 

El envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades asociadas al deterioro funcional forman parte del escenario que motivó otro de los proyectos seleccionados. Desde la Facultad de Medicina y Salud, el Dr. Jorge Cancino impulsará una iniciativa de salud orientada a detectar tempranamente cambios en patrones de movimiento cotidianos en personas mayores, a través de sensores, procesamiento de señales y análisis de datos.

A diferencia de otras herramientas centradas únicamente en mediciones físicas, la propuesta incorporará un sistema de reportes y alertas orientado a complementar la información obtenida por la plataforma. Pero “lo más innovador —explicó el académico— será integrar a la familia y permitir que participe activamente en el seguimiento de sus padres o abuelos”. 

La iniciativa comenzó a tomar forma este año a partir de un trabajo conjunto entre las escuelas de Medicina e Ingeniería. El equipo lo integran además el Dr. Sebastián López, académico de Ingeniería Civil Biomédica y el Dr. Darío Rojas, director de la carrera de Ingeniería Civil en Inteligencia Artificial y Realidad Virtual.

Mientras el área de salud trabajará sobre variables clínicas y protocolos de evaluación funcional, el equipo de Ingeniería estará a cargo del desarrollo de sistemas de monitoreo y modelos de inteligencia artificial asociados al análisis de movimiento.

Según comentó el Dr. Jorge Cancino, la colaboración académica fue decisiva para dar forma a una idea que venía explorando hace meses y que pudo concretarse a partir de la postulación a esta herramienta de financiamiento de la VRI. “Esta convocatoria asegura recursos para desarrollar una propuesta que busca aportar desde la innovación social y fortalecer experiencias de investigación aplicada con participación estudiantil. Lo que nos tiene muy contentos como equipo”, concluyó el también director del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio y Metabolismo

Alternativa terapéutica contra el cáncer colorrectal

Uno de los desafíos más complejos en investigación biomédica aparece cuando los resultados obtenidos en el laboratorio deben transformarse en aplicaciones clínicas. Ese es precisamente el puente que construye el proyecto de la Dra. Layla Simón, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética e investigadora del CIANS de la Universidad Finis Terrae.

El proyecto utiliza un compuesto de algas pardas —específicamente cochayuyo— que previamente mostró resultados positivos contra el melanoma y el cáncer de mama. Ahora, la investigación escalará hacia el análisis de tumores colorrectales, una de las principales causas de muerte por cáncer a nivel nacional según la OMS.

Uno de los principales problemas para el uso oral de este tipo de compuestos es que pierden estabilidad durante la digestión. Frente a ello, el proyecto propone encapsular el compuesto en nanoemulsiones para protegerlo y facilitar su liberación en el tracto gastrointestinal. 

El proyecto se ejecutará en alianza con el Dr. Felipe Oyarzún, investigador de la Universidad de Chile y especialista en nanoemulsiones, cruzando capacidades en biomedicina, nutrición y tecnologías de encapsulación. Además de la validación experimental, la hoja de ruta contempla el resguardo de la propiedad intelectual y la postulación a financiamiento público para escalar esta tecnología en el sector salud.

Para la Dra. Simón, uno de los aportes relevantes de esta adjudicación radica en la posibilidad de proyectar investigaciones desarrolladas desde las ciencias básicas hacia escenarios de aplicación más amplios. “Este fondo también nos permite pensar cómo lo que estudiamos en el laboratorio puede avanzar hacia investigaciones con un alcance más traslacional”, afirmó.

A largo plazo, el equipo espera abrir nuevas líneas de investigación terapéutica y nutracéutica, además de profundizar el estudio de compuestos derivados de materias primas endémicas presentes en el territorio nacional. 

Inteligencia industrial para monitorear procesos en tiempo real

El último proyecto adjudicado corresponde a una tecnología orientada al monitoreo industrial en tiempo real. Desde la Facultad de Ingeniería, el académico Dr. Renato Galleguillos trabaja en un sistema ultrasónico capaz de analizar emulsiones durante procesos productivos, con posibles aplicaciones en industrias alimentarias, cosméticas, farmacéuticas y de refinería.

La propuesta surge a partir de resultados obtenidos previamente por el equipo en laboratorio y presentados en IEEE CHILECON 2025, donde validaron el uso de ondas acústicas para el análisis de mezclas aceite-agua. La nueva etapa del proyecto buscará avanzar hacia un prototipo compatible con entornos industriales y sistemas de automatización.

“La idea es obtener una especie de fotografía espectrográfica de la emulsión justo en el momento del envasado”, explicó el Dr. Galleguillos y agregó que, existen tecnologías similares, pero sus costos dificultan su implementación en procesos industriales de gran escala.

La investigación contempla pruebas en emulsiones alimentarias y cosméticas, además del desarrollo de sistemas de conectividad compatibles con plataformas utilizadas en automatización industrial. Además, destacó el académico de la Facultad de Ingeniería, el proyecto contempla la participación estudiantil y futuras postulaciones a fondos públicos orientados a dar continuidad al proyecto.

Para la directora de Innovación y Transferencia, Patricia Arenas, este tipo de iniciativas responde a los desafíos actuales en transferencia de conocimiento y desarrollo aplicado. “Muchas veces las investigaciones universitarias contienen resultados con potencial social, creativo o tecnológico, pero requieren apoyo para salir del laboratorio y avanzar hacia etapas de validación. Desde Finis Hub buscamos justamente acompañar ese recorrido”, concluyó.