“En Chile solemos hablar de ‘violencia contra la mujer’ como si fuese, casi por definición, violencia de pareja”, afirmó la profesora de Derecho Civil de la Universidad Finis Terrae, Pamela Catalán. Dicho análisis surge de 1.258 causas de violencia intrafamiliar (VIF) que fueron revisadas por el Laboratorio de Investigación Avanzada en Ciencias de Datos en Derecho (LIACDD).
Se trata de la consolidación de casos de la Clínica Jurídica Civil-Familia de la Facultad de Derecho entre los años 2017 y 2024. En base a la información recopilada, se evidencia que “los datos son indesmentibles: de las sentencias estudiadas, el vínculo más frecuente entre víctima y acusado es el de padre o madre (22,3%), por sobre el cónyuge (17,4%), ex conviviente de hecho (10,6%) y ex pareja (8,6%)” señaló la académica.
Lo anterior refleja que “el ‘bloque pareja’ sigue teniendo un peso relevante, pero el dato que quiebra el estereotipo es la centralidad de los ascendientes”, comentó. A esto se suma que los hijos corresponden al 6,9% de los victimarios, mientras los hermanos de la víctima ejercen violencia sobre ellas en el 6,8% de las causas tramitadas.
La predominancia del vínculo familiar
Para la profesora Catalán, el vínculo familiar en la denuncia de VIF tiene relación con la “convivencia y dependencia. Recordemos que en la actualidad, una proporción alta de jóvenes vive con sus padres, lo que aumenta la exposición cotidiana y hace más difícil cortar el vínculo o pedir ayuda entre la víctima y su agresor”.
Además, “vemos cómo en el hogar las prácticas de control pueden presentarse como mecanismos de ‘corrección’ o ‘cuidado’: insultos, degradación, amenazas y coerción económica. Esa normalización retrasa la denuncia y permite que el daño psicológico se vuelva crónico”, señaló.
Un último aspecto que la profesora de la Facultad de Derecho resalta es “una zona cultural ciega para la mayoría de los chilenos; cuesta imaginar al que cuida como agresor, por eso la denuncia suele llegar tarde, con menos apoyo y con miedo a romper el vínculo familiar”.
La predominancia de la VIF con lesiones psicológicas
De las causas analizadas por LIACDD, también se evidencia el tipo de delito que sufre la mujer. El 61,9% de las denuncias corresponden a violencia intrafamiliar con lesiones psicológicas.
Para la profesora Catalán, esto se debe a “un fenómeno menos visible pero persistente: control, hostigamiento y humillación que deterioran la autonomía y la salud mental”. Estos resultados “nos demandan una consecuencia práctica: prevención y detección temprana también en el hogar”.
Finalmente, la académica de la Facultad de Derecho insiste en la necesidad de generar “apoyo para reducir dependencias y una mejor alfabetización institucional para reconocer y probar el daño psicológico que hoy domina la litigación. Las sentencias ya nos están diciendo dónde duele, falta que nos atrevamos a mirar”.


