Transiciones: El arte de preservar el valor en tiempos de cambio, por Manuel Blanco

El director del Departamento de Derecho Corporativo de la Facultad planteó la similitud entre el próximo cambio de mando del 11 de marzo y cómo este sirve de ejemplo para las empresas familiares en su traspaso hacia nuevas administraciones.

Publicado el 24 de febrero, 2026 · 2 min lectura

“La política chilena nos ofrece por estos días un ejemplo paradigmático de transición, aunque con una particularidad llamativa. El paso del Gobierno de Gabriel Boric al de José Antonio Kast invierte la lógica habitual del relevo generacional”. Bajo esta premisa, el director del Departamento de Derecho Corporativo de la Universidad Finis Terrae planteó una reflexión en torno a las oportunidades que tienen las empresas familiares al momento de traspasar su patrimonio.

En su columna publicada en EstadoDiario y su carta enviada al Diario Financiero, el académico de la Facultad de Derecho recalcó que “en ambos casos, la clave está en la planificación”. Esto, debido a que “una transición política improvisada erosiona instituciones y genera incertidumbre”.

En el caso de las empresas familiares, “una sucesión patrimonial mal ejecutada puede destruir en meses lo edificado por generaciones”. Por esto, “la transición gubernamental que vivimos nos enseña lecciones valiosas. Cuando hoy se respetan instituciones y cuando existe diálogo entre el equipo saliente y entrante, el país mantiene su estabilidad”.

De igual forma, “las sucesiones exitosas son aquellas donde existe comunicación anticipada, donde se han establecido estructuras claras de gobernanza y donde todos los involucrados comprenden tanto sus derechos como sus responsabilidades”. Así, “mientras una transición política tiene fecha fija, las familias pueden planificar con mayor anticipación”.

En el caso de las empresas familiares “no basta con redactar un testamento. Es necesario identificar liderazgos, construir arquitecturas jurídicas que optimicen la eficiencia empresarial que protejan los activos, establezcan mecanismo de resolución de conflictos y, fundamentalmente, preserven la unidad familiar”.

Finalmente, “a diferencia de la transición política, las familias empresarias tienen la ventaja de poder elegir el momento y las condiciones de su propia transición”. Por esto, “desperdiciar esa ventaja por falta de planificación no es sólo un error patrimonial, puede implicar una responsabilidad generacional incumplida”.

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Columna de opinión en EstadoDiario
Carta al director en Diario Financiero