Realizar una denuncia por violencia intrafamiliar es el primer paso de un proceso judicial complejo. Bajas expectativas y “falta de confianza” de las denunciantes en la institucionalidad resultan ser sólo el reflejo de lo extenuante de la tramitación misma.
Para analizar este fenómeno y en el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Laboratorio de Investigación Avanzada en Ciencias de Datos en Derecho (LIACDD) de la Universidad Finis Terrae realizó un balance procesal de 1.258 causas tramitadas en 27 comunas del Gran Santiago (2017-2024).
Laprofesora Militza Glasinovic, encargada de la Clínica Jurídica Civil-Familia de la Facultad de Derecho —que tramitó las denuncias—, señaló que los datos reflejan “el nudo crítico” del sistema. “Lo preocupante acá es cuántas mujeres finalizan las causas de violencia intrafamiliar en audiencia preparatoria, es decir, no alcanzamos ni siquiera a ofrecer los medios de prueba” en el 68% de los casos.
El desistimiento en la demanda aparenta tener relación directa con la expectativa de la denunciante respecto al proceso judicial. “Es el tema de qué va a pasar ahora, ¿a qué se expone el agresor? Nos pasa en la audiencia preparatoria que (se preguntan) qué voy a solucionar. Las mujeres hacen un balance de costo versus beneficio y, en el fondo, llevar a cabo un juicio les va a provocar un desgaste tremendo”, señaló la docente.
Esto se refleja en que el 44,4% de los procedimientos judiciales analizados terminó en sentencia. Sin embargo, el número de causas que logró llegar a su etapa final, es decir, audiencia de juicio, disminuye a 8,7%, cayendo sólo al 0,9% cuando se trata de aquellas que obtuvieron la resolución en dicha instancia.
“Un balance costo versus beneficio”
Sumado a lo extensa que puede llegar a ser la tramitación –que en el 22,3% de las causas sobrepasa los 18 meses–, se evidencia que “las expectativas que tienen las mujeres que hacen las denuncias por violencia intrafamiliar y se encuentran con una multa a beneficio fiscal, en el fondo es, ‘a mí nadie me va a reparar’, esa es la sensación y son explícitas en decirlo”, comentó la profesora Glasinovic.
A este escenario se agrega que en un 3,2% de los casos se termina la judicialización con una salida colaborativa. Además, en el 32,75% de las causas el tribunal rechaza acoger la tramitación y en el 52,7% de las denuncias se suspende al menos una vez la audiencia preparatoria.
Finalmente, de los casos en que sí se dicta sentencia, sólo se presentan recursos procesales posteriores en el 0,8% de ellos. Con todo, se evidencia un proceso judicial prevé un escenario extenuante y demandante para la víctima, que de por sí ya tiene un prejuicio respecto al resultado de la causa.


