Karin Haddad Bendekovic, Coordinadora del Magíster en Psicomotricidad Educativa Aplicada a la Educación, U. Finis Terrae
Los resultados de la quinta edición del Observatorio Nutricional Nestlé-Finis Terrae confirman lo que muchos temíamos: el problema empeoró. El 51% de los escolares chilenos presenta sobrepeso u obesidad, mientras el 85% de sus padres cree que sus hijos tienen peso normal. Cinco años de datos y la brecha no se cierra. Eso no es un problema de percepción, es una olla a presión.
Lo que más preocupa no es el peso: es lo que arrastra. Un 24% de los adolescentes ya ve afectada su salud mental por su condición física. Ansiedad e insomnio que se tratan con medicamentos en lugar de prevenirse. Mientras tanto, 3,5 horas de actividad física a la semana frente a 3 horas diarias de pantalla.
La prevención es el remedio. Y el remedio es el movimiento.
Pequeños cambios de hábito que no requieren presupuesto, sino decisión, constancia y un trabajo sostenido a nivel parental y docente. La escuela puede hacer más: recreos activos, educación física que importe, aulas donde el movimiento no sea la excepción. La familia también: caminar juntos, cocinar, limitar el uso de las pantallas, dormir bien, jugar afuera, comer en la mesa, acompañados y sin apuro.
Para que eso ocurra a escala, las instituciones tenemos que dejar de actuar en estancos. Los datos ya los tenemos. La urgencia también. Solo falta decidir actuar juntos, antes de que la olla explote sola.