En el marco de la Semana de la Solidaridad de la Universidad Finis Terrae, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, dictó la charla “El Municipio como red de apoyo”. La actividad, que contó con la moderación de Felipe Munizaga, Director de Ciencia Política de la casa de estudios, se convirtió en un espacio de profundo análisis sobre el rol de los gobiernos locales, la urgencia de reestructurar la ayuda social y los riesgos del populismo en la política.
Durante su intervención, el edil advirtió sobre el deterioro del debate político en Chile y la tentación de sustituir las reformas estructurales por incentivos electorales inmediatos: “Hay que volver a darle propósito a la política para no caer en el clientelismo. Clientelismo son los intereses electorales del tipo ‘les voy a dar 100 lucas ahora’, en vez de decirles ‘voy a hacer una mejor sociedad en los próximos 20 años’. Si no logramos que las personas y los ciudadanos estén más atentos y vuelvan a creer en un propósito colectivo, la política se termina reduciendo a regalar beneficios para comprar la siguiente elección.”
Al abordar la realidad social del país, Sichel llamó a sincerar el diagnóstico sobre la marginalidad y a no disfrazar los problemas urgentes bajo discursos abstractos de igualdad que desconocen la subsistencia básica: “Volvamos a hablar de pobreza, no hablemos solo de igualdad; cuidado con esa trampa en el lenguaje. Para igualar a alguien, primero tiene que llegar a un nivel básico de subsistencia. En Chile se empezó a hablar de gratuidad universal, pero a mí me pasa como alcalde que a la señora Nancy se le cayó el techo y no tiene dónde dormir con su bebé. Esa es la realidad sobre la que hay que trabajar.”
En ese contexto, cuestionó duramente los proyectos legislativos de los últimos años e hizo alusión a la gran promesa de campaña del gobierno del ex Presidente Gabriel Boric: “La política en Chile no toma decisiones basadas en evidencia, toma decisiones basadas en moda. Si yo digo ‘voy a condonar el CAE’ me van a aplaudir, pero hay un Presidente que dijo eso y los números demostraron que no se puede. El clientelismo trata de ser capturado por quien grita más fuerte.”
Sichel también profundizó en la evolución de la vulnerabilidad en las ciudades, señalando que la situación de calle cambió radicalmente respecto a la década de los 90, pasando de ser un problema puramente económico a un fenómeno con directa relación al narcotráfico: “A diferencia de los años 90, donde la situación de calle era pobreza pura, hoy de 140 casos que manejamos, 120 están cruzados por el microtráfico de drogas y robos. Tienen toda la oferta social y de rehabilitación a disposición desde el día uno, pero hay una enorme resistencia a aceptarla. No podemos renunciar como Estado a intervenir.”
Finalmente, el jefe comunal puso sobre la mesa el impacto del cobro de contribuciones en la clase media y en los adultos mayores, proponiendo la eliminación del impuesto patrimonial sobre la vivienda para la tercera edad: “La tercera edad debería tener el derecho a no pagar impuesto al patrimonio. El problema son los vecinos que llegaron en los años 60 a una casa social, y hoy el Estado les dice que su propiedad vale 300 millones porque el municipio invirtió en el barrio. No se puede terminar expulsando a los vecinos de sus propios barrios porque el Estado les subió el valor de la contribución. A los 65 años debes estar seguro de que no te van a quitar la casa por la que trabajaste toda la vida.”