El Líbero | Decano Ricardo Jungmann Davies abordó la subsidiariedad bajo la encíclica Magnifica Humanitas.

La reflexión, junto al profesor Cristóbal Aguilera, analizó el alcance de la subsidiariedad y destacaron su vínculo con la libertad, la responsabilidad social, la solidaridad y el rol del Estado.

Publicado el 19 de agosto, 2026 · 3 min lectura

El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Finis Terrae, Ricardo Jungmann Davies, y el profesor Cristóbal Aguilera Medina abordaron la importancia de recuperar el valor de la subsidiariedad en una columna publicada en El Líbero. Los académicos analizaron este principio a poco más de dos meses de la publicación de Magnifica Humanitas, encíclica en la que León XIV lo reconoce como uno de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia.

En su análisis, los docentes plantearon que la comprensión jurídica y política de la subsidiariedad en Chile ha estado marcada por controversias y malentendidos. Por ello, destacaron la necesidad de volver a examinar su significado y su aporte frente a los desafíos actuales del país.

Uno de los principales puntos de la columna cuestiona que este principio se reduzca únicamente a criterios de eficiencia. El decano Jungmann y el profesor Aguilera explicaron que su fundamento se relaciona con una determinada comprensión de la persona, su libertad y la responsabilidad que cada individuo debe asumir de acuerdo con sus capacidades y circunstancias.

En ese escenario, el Estado también cumple un papel. Según desarrollaron los académicos, debe respetar los espacios de libertad de las personas, las familias y los cuerpos intermedios, pero también colaborar para que puedan desarrollar sus responsabilidades individuales y sociales.

Subsidiariedad, libertad y rol del Estado

A partir de la encíclica, los académicos de la Facultad destacaron que la subsidiariedad no plantea una concepción individualista de la libertad. Por el contrario, la vincularon con la participación de las personas en la sociedad y con su compromiso con el bien común.

En ese sentido, ambos sostuvieron que “la subsidiariedad no promueve, entonces, una visión individualista de la libertad, sino todo lo contrario: una libertad orientada al compromiso con el bien común”.

Asimismo, los profesores descartaron que este principio implique promover la ausencia del Estado. En su análisis, recordaron que Magnifica Humanitas señala que la subsidiariedad “no justifica el desinterés del Estado”, sino que orienta la manera en que este debe actuar.

De esta forma, explicaron que las instancias superiores deben colaborar, asistir y fortalecer aquellas iniciativas sociales orientadas al bien común. El objetivo, agregaron, consiste en ayudar a que las personas y las comunidades puedan asumir efectivamente sus propias responsabilidades.

El vínculo entre subsidiariedad y solidaridad

Los académicos también pusieron énfasis en la relación entre subsidiariedad y solidaridad. Según plantearon, ambos principios deben complementarse para evitar, por una parte, la protección exclusiva de intereses particulares y, por otra, un asistencialismo que no fomente la responsabilidad.

Así, los profesores extendieron su reflexión a ámbitos como la educación, la cultura, el deporte y la economía. En estos espacios, señalaron que las instancias superiores no deberían absorber las responsabilidades que pueden asumir las propias personas y comunidades.

“Urge, pues, recuperar la subsidiariedad como un principio de justicia que ordena las relaciones entre los ciudadanos, las familias, las asociaciones de iniciativa social y toda instancia superior”, concluyó el decano junto al profesor.

Con ello, los profesores plantearon recuperar este principio desde una perspectiva que combine libertad, colaboración y compromiso social, con el propósito de avanzar hacia lo que definieron como un verdadero “desarrollo humano integral”.

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