Académicos de Arquitectura presentan en ARQ% 2026 propuesta para revitalizar una ruina del Parque Almagro

El proyecto Patio Antigua Importadora / La piel como fachada interna, desarrollado por los académicos Ariel Carrión y Arantxa Chibey, fue seleccionado para exhibirse en ARQ% Arquitectónicamente 2026, instancia que reunió propuestas y reflexiones sobre los desafíos contemporáneos de la arquitectura. La iniciativa propone la recuperación de una estructura en desuso en el Parque Almagro, explorando nuevas formas de activación urbana a través de la rehabilitación arquitectónica.

Publicado el 8 de octubre, 2026 · 5 min lectura

El proyecto Patio Antigua Importadora / La piel como fachada interna, desarrollado por los académicos de la Escuela de Arquitectura, Arantxa Chibey y Ariel Carrión y, fue seleccionado para formar parte de ARQ% Arquitectónicamente 2026, encuentro que reunió propuestas arquitectónicas, investigaciones y proyectos emergentes en torno a los desafíos contemporáneos de la disciplina.

La iniciativa fue presentada luego de obtener el segundo lugar en la categoría Sub-40 del concurso WoodArch 2024: Pieles Arquitectónicas, envolventes en madera para edificios existentes, reconocimiento que permitió dar continuidad a la difusión y discusión de la propuesta en nuevos espacios de reflexión arquitectónica.

Desarrollado por Ariel Carrión y Arantxa Chibey, con la colaboración de Aníbal Arancibia, Víctor Lachira y Jael Rodríguez, el proyecto explora la relación entre la ruina y el parque como un proceso de reconfiguración espacial. La propuesta plantea la recuperación de la denominada Antigua Importadora, una estructura en desuso ubicada en el extremo sur del Parque Almagro, transformándose en un patio de microcomercio capaz de activar nuevas dinámicas urbanas y sociales.

A través de una estructura de madera, el proyecto configura un espacio intermedio que conecta exterior e interior, entendiendo la envolvente arquitectónica como un dispositivo capaz de otorgar nuevos usos y posibilidades de apropiación a una preexistencia.

Arquitectura, preexistencia y activación urbana

Para Arantxa Chibey, secretaria académica de la Escuela de Arquitectura, instancias como ARQ% permiten visibilizar nuevas miradas sobre la ciudad y fortalecer el intercambio entre profesionales y proyectos emergentes.

“Este tipo de encuentros representa una oportunidad enriquecedora para visibilizar el trabajo de arquitectos y arquitectas, generando espacios de intercambio y reflexión en torno a propuestas que dialogan con las problemáticas sociales y arquitectónicas contemporáneas. Exhibir nuestro proyecto en ARQ% significó la posibilidad de compartir nuestra visión de la arquitectura, así como también conocer y aprender de las diversas aproximaciones de otros colegas al ejercicio proyectual”, señaló.

La académica explicó que el interés por intervenir la ruina de la Antigua Importadora surgió a partir de una observación prolongada de este espacio dentro del Parque Almagro, lugar que ambos conocían desde sus años de formación universitaria.

“Consideramos que la recuperación y rehabilitación de espacios y edificaciones en desuso constituye un desafío relevante para nuestras ciudades. Al analizar el entorno de la Antigua Importadora identificamos sectores con una intensa actividad urbana, mientras que el extremo del parque donde se emplaza esta ruina presentaba menores niveles de uso y apropiación. A partir de esa lectura entendimos que recuperar esta preexistencia podía transformarse en una estrategia de activación urbana capaz de revitalizar el sector”, comentó.

Una nueva piel para la arquitectura existente

Uno de los principales desafíos del proyecto fue responder a las bases del concurso WoodArch, que proponía desarrollar una envolvente arquitectónica en madera para una edificación existente.

Según explicó Ariel Carrión, instructor de Taller de Arquitectura, esta condición abrió una reflexión sobre el verdadero rol que puede asumir una nueva piel arquitectónica.

“Entendimos la envolvente como una especie de prótesis arquitectónica, un elemento complementario capaz de incorporar aquello que la edificación necesita para recuperar su funcionalidad y establecer nuevas relaciones con su entorno. La intervención en madera dejó de ser únicamente una operación sobre la fachada para convertirse en un dispositivo espacial capaz de activar la ruina, incorporar nuevos programas y articular las relaciones entre el interior, el espacio intermedio y el parque”, indicó.

Si bien la propuesta no ha experimentado cambios sustanciales desde su reconocimiento en WoodArch 2024, ambos académicos destacan que el tiempo ha permitido profundizar las reflexiones que dieron origen al proyecto.

“Más que transformarse formalmente, ha evolucionado nuestra manera de observarlo e interpretarlo. Seguimos considerando que la propuesta mantiene una respuesta coherente frente a las condiciones del lugar y a los objetivos iniciales, permitiéndonos profundizar en temas como la preexistencia, la materialidad y la capacidad de la arquitectura para transformar espacios en desuso”, agregó Carrión.

Repensar la ciudad desde lo existente

Para los autores, el proyecto abre una discusión relevante sobre el futuro de las ciudades latinoamericanas y las oportunidades que existen en el patrimonio construido.

“En contextos donde el suelo urbano es cada vez más limitado, creemos necesario cuestionar la idea de que el desarrollo de la ciudad depende exclusivamente de la construcción de nuevas edificaciones. Existen numerosas oportunidades de recuperación y activación de estructuras existentes que conservan un importante potencial arquitectónico y urbano”, señalaron.

Desde esta perspectiva, concluyen que el rol de la arquitectura no consiste únicamente en proyectar aquello que aún no existe, sino también en reconocer, reinterpretar y transformar lo ya construido, estableciendo nuevas relaciones entre la memoria de los lugares, sus condiciones materiales y las posibilidades futuras de habitarlos.