“La universidad tiene el desafío de generar nuevas dinámicas internas que superen la fragmentación del saber”. Con estas palabras, el Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago, se refirió al rol que deben jugar las universidades en la formación de jóvenes estudiantes. Esto fue parte de la charla magistral que dictó el Arzobispo en la inauguración de año académico de la Universidad Finis Terrae.
Bajo el título “Los cambios culturales y el impacto en el ámbito educativo” el Cardenal Chomali hizo un llamado a no “perder la perplejidad frente a lo que vivimos” en alusión a los tiempos convulsos en diferentes ámbitos de la sociedad. Así, su conferencia se estructuró en cuatro ejes: cultura, familia, educación moral y religiosidad, los cuales, de acuerdo con su discurso, son fundamentales para lograr resolver la crisis que se vive hoy en día.
El Cardenal Chomali, se detuvo más de 15 minutos para reflexionar sobre los problemas sociales que se están viviendo en torno a la educación y a las diferentes discusiones que existen a diario: “Tenemos que educarnos para manejar nuestras emociones, y quizás así se entiende los hechos de violencia que estamos viendo y que ya son de gran calibre y que nos tienen asustados”, enfatizó.
“Hay que ponernos a reflexionar de fondo. ¿Vamos a hacer una reflexión sobre la sociedad que estamos construyendo? ¿Vamos a seguir pensando que todo es publicidad? O vamos a ponernos a pensar en nuestra propia vida, en lo que somos como seres humanos”, agregó.
Fue en esa línea, que planteó la necesidad de tener un cambio de paradigma y lo vinculó con el rol religioso de las diversas instituciones: “Muchos proyectos educativos están hoy estructurados en torno a la competencia, dejando en segundo plano la formación integral de la persona (…) El modelo no resultó. Ahora como si fuera poco van a poner detectores en los colegios. Las escuelas deberían ser espacios de acogida, de protección y de crecimiento, pero en muchos casos se han transformado en lugares percibidos como amenazantes o excesivamente exigentes”. También explicó que para solucionar esto, el mejor mensaje es el Evangelio. “El Evangelio es contracorriente. Así lo dijo Benedicto XVI. Somos contracorriente”, sostuvo.
Frente a este panorama, explicó que las instituciones de educación superior juegan un rol clave en la formación de profesionales, y que deben abrirse a generar un verdadero aporte a la sociedad, sobre todo siguiendo los tres consejos -Profundidad espiritual real, Uso adecuado de las redes y la Inteligencia Artificial y generar espacios de comunión- de San John Henry Newman, quien fue nombrado como Doctor de la iglesia por el Papa León XIV: “En este contexto, la universidad tiene un rol clave. Su desafío no es solo formar profesionales competentes, sino personas capaces de integrar el conocimiento, superar la fragmentación y aportar a la sociedad desde una mirada más completa”.
La crisis de la verdad y la ética

“Lo que estamos viviendo es, en el fondo, una crisis de la búsqueda de la verdad. Y sin verdad, no puede haber paz. La subjetividad, llevada al extremo, ha terminado por debilitar los principios morales que sostenían la vida en común”, expresó Chomali, para continuar con una reflexión sobre la crisis existente en torno a la verdad y la ética.
En ese sentido, continuó con sus cuestionamientos y criticó la subjetividad ética en la cual las personas se han desarrollado y que, según sus palabras, han generado la “pérdida del sentido social” en el ser humano: “La subjetividad ha conducido a una valoración que llega a negar principios morales de la sociedad. Cuando cada uno cree que ‘nombra la realidad’, se vuelve casi imposible construir acuerdos básicos como sociedad. Hoy enfrentamos una crisis profunda: numerosas personas ponen en duda que exista una verdad en los asuntos éticos, y que por esto estamos viviendo una crisis de la búsqueda de la verdad, y sin verdad no hay posibilidad de paz social”.
Por otro lado, relacionó la pérdida del sentido social con la mercantilización de la sociedad y criticó la poca vocación que existe en el mundo actual: “Uno de los síntomas más claros de esta crisis es la forma en que hemos entendido el trabajo. Hoy, muchas veces, el trabajo se reduce a un mero instrumento de producción o a un medio para generar ingresos, perdiendo su dimensión ética y vocacional. Y eso es grave, porque el trabajo no solo responde a la pregunta ‘de qué voy a vivir’, sino, sobre todo, ‘para qué voy a vivir’. Por eso, es urgente recuperar la dimensión vocacional del trabajo, entenderlo como un espacio de realización personal, pero también de servicio a la comunidad.”
Finalmente, Chomali tuvo palabras para explicar la transformación que se están generando en las relaciones humanas: “Hoy son más complejas, más frágiles, y en muchos casos, más difíciles de sostener. Esto se refleja especialmente en la vida familiar, donde cada vez cuesta más vivir y transmitir el amor de manera concreta. Sin embargo, sabemos que lo más importante que podemos ofrecer a un niño es una experiencia profunda de sentirse amado. Porque la infancia no es solo una etapa: es la residencia en la que una persona habita toda la vida. Por eso, fortalecer la familia y la primera infancia no es solo un tema privado, sino una prioridad social.”
El bien, la verdad y la belleza

Previo a la charla del Arzobispo, el Rector de la Universidad Finis Terrae, Juan Eduardo Vargas, también tuvo palabras para destacar el comienzo académico del 2026, donde se refirió al sentido de comunidad que busca formar en los estudiantes: “La universidad podría entenderse como un espacio de transmisión de conocimientos o una plataforma de una carrera profesional. Nosotros hemos querido poner el acento en algo distinto. Somos ante todo, un grupo de personas. El centro de nuestra vida no son los indicadores, rankings, publicaciones ni el cumplimiento de metas, si no, las personas. La palabra comunidad lleva implicada una connotación del humano”.
“El conocimiento se transmite, pero sobre todo se comparte. Hablamos de un espacio donde la persona está al centro. Esto tiene consecuencias muy concretas. Nuestra formación no se reduce a competencias técnicas. Nuestra formación se basa en la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza”, agregó Vargas, puntualizando en la misión de la institución.
Finalmente, otro de los hitos que se marcó en esta inauguración, fue la premiación a Julián Naranjo, académico que fue galardonado con el Premio a la Creación Artística 2025 de la Universidad Finis Terrae y la distinción a los nuevos profesores titulares de la institución.
La ceremonia fue antecedida por una misa celebrada por el Padre Javier Ayala L.C, miembro del Consejo Superior de la Universidad Finis Terrae.