“Es necesario que, en tanto actores y actrices, seamos autónomos y autores de nuestro destino escénico. Que aceptemos ser el doble, máscara y artefacto de goce de otro, de nuestro compañero, de nuestro director o directora, de nuestro público. Porque es nuestro privilegio entrar al palacio de la memoria, como pretendían los griegos; atravesar el puente entre el pasado y el presente”. Las palabras pertenecen a Alfredo Castro, destacado actor y director nacional, en el contexto de la masterclass que realizó para la comunidad de la Escuela de Teatro de la Universidad Finis Terrae.
El Teatro Finis Terrae fue el escenario para esta actividad moderada por Francisco Krebs, director de la Escuela de Teatro, y que marcó la inauguración del año académico de la Escuela, a la que asistieron autoridades de la Facultad de Artes, académicos y estudiantes de la carrera de Actuación y Creación Teatral.
La importancia del método
En la ocasión, Alfredo Castro compartió una profunda reflexión respecto a los desafíos de quienes se dedican a la actuación en sus distintas plataformas, haciendo foco en el contexto en que se desarrolla su oficio como también en aspectos metodológicos del mismo.
Respecto a esto último, planteó que “yo partí mi propia metodología como actor y director cuando todas las otras metodologías, aprendidas con mucho rigor y con tremenda convicción de mis maestros, agotaron su sentido en mí, flaquearon en mí y la escena, el personaje, empezaron a tomar mi biología, mi psiquis”.

“Toda metodología respecto a nuestro oficio debe ser estudiada, conocida y puesta en práctica por actrices y actores que están iniciando sus estudios”, expuso en otro punto de su presentación, agregando que “todas coinciden en la búsqueda de la verdad emocional desde diversas visiones y creencias. (…) Pero evidentemente, es innegable que todas las metodologías también coinciden en que, cual sea el mecanismo narrativo, siempre estará sustentado en el trabajo emocional del intérprete y en su postura política, en el pensamiento crítico de la realidad según la ética y el momento histórico que le ha correspondido vivir”.
El reconocido artista también expresó que “mi dominio escénico, tanto como actor como director, es la experiencia biológica y mis materiales son el testimonio y la reconstitución de escena”, recomendando que “todo texto, pienso y practico yo, debiera ser abordado como un testimonio, como un secreto que se devela públicamente, una escena y una experiencia que está adherida a un actor o actriz, entendido como personas que se trasladan al pasado, que recuerdan, que dan fe de su presencia mientras ocurrida la escena sin la intención ni el deseo de haber estado presente en esa escena, pero que dan fe de su tropiezo con un texto o imagen”.
Tras su presentación, se abrió un espacio de conversación y preguntas con los asistentes, donde se abordaron distintos aspectos como la conexión del teatro con el público actual y su rol en el contexto social, el aporte de los actores y actrices en el desarrollo de las obras y piezas audiovisuales en las que participan y otros temas.
El encuentro con las nuevas generaciones
“Me es grato porque ellos vienen con tanto entusiasmo y me doy cuenta, después de tantos años, que el entusiasmo no se pierde cuando uno ama tan profundamente una profesión que para uno ha sido tan importante”, señaló Alfredo Castro tras la actividad, valorando la instancia.
Al momento de entregar una recomendación para quienes comienzan su camino de formación actoral, destacó que “hay que aprender a mirar bien la vida, desde un lugar especial, único. Ser actor o actriz debe ser muy autoral, uno debe ser dueño de su trabajo, creador de su trabajo y ser un aporte a los directores en la autoría de su trabajo, en la creación de un personaje”, reafirmando que “mi recomendación no es un consejo, solo que es necesario aprender a mirar la vida desde un ángulo personal y único”.

Una instancia que aporta
Los asistentes al encuentro destacaron el aporte que significó para quienes están formándose en el camino de la actuación. Fernanda Letelier, ayudante de primer año de la Escuela de Actuación, aseguró que “me parece que traer a una figura como Alfredo Castro a nuestra Escuela es un gesto noble hacia las nuevas generaciones, también comprendiendo que los nuevos estudiantes que están ingresando a la Escuela no son necesariamente de Santiago y son de otras partes de Chile, donde es muy difícil tener acceso a estas instancias”. A su vez, Luis López, estudiante de primer año de Actuación y Creación Teatral, reconoció que “fue muy emocionante. Dio otro punto de vista y se apreció su experiencia”.
Para Francisco Krebs, director de la Escuela de Teatro, fue “un privilegio poder tener a Alfredo conversando con nuestros estudiantes de primer año, no solo para ellos y ellas, sino también para la Escuela entera, gente que vino por el interés que él provoca”.
“La posibilidad de conversar con él, hacerle preguntas y tener a alguien de su relevancia es muy significativo y sin dudas va a aportar a su formación”, concluyó.