Para las prácticas clandestinas del cripto-judaísmo, el ámbito de la intimidad familiar representaba un espacio seguro en el cual desplegar una identidad que se encontraba amenazada de muerte por el Santo Oficio de la Inquisición. Mucho tiempo antes de que se iniciaran las campañas de supresión del judaísmo ibérico, la intimidad doméstica resultaba un lugar privilegiado para el desarrollo de una religiosidad cotidiana de carácter privado y familiar, que debía ir de la mano del ejercicio litúrgico comunal en la Sinagoga. Al convertirse las prácticas judaizantes en el foco de la persecución inquisitorial, con el debut de la edad moderna, los parientes, allegados, criados y esclavos que compartían una intimidad cotidiana devinieron todos en potenciales espías y denunciantes.
En este contexto nació el llamado malsín (traidor, espía, murmurador), un término derivado del hebreo, que sirvió para designar a quienes quebrantaron el pacto de protección doméstica. En esta sesión se expondrán estudios de caso de denuncias en el seno de familias afincadas en el norte de Portugal y el reino de Galicia durante la primera mitad del siglo XVI e inicios del siglo XVII, con miras a responder la pregunta: ¿Qué sucede cuando el “nido” doméstico se convierte en un espacio inseguro?.
EXPONE:
Ignacio Chuecas, Doctor en Historia y Doctor en Exégesis Profesor titular Escuela de Historia U. Finis Terrae
ORGANIZAN:
- Escuela de Literatura U. Finis Terrae
- Doctorado Interdisciplinario en Humanidades
- Fondecyt Regular N° N°1241063 “Imaginarios domésticos en la narrativa femenina contemporánea de herencia fantástica en Hispanoamérica”
