Por Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación
Fundada en 2012 bajo la dirección de la dramaturga, investigadora y académica de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Finis Terrae, Dra. Carmen Gloria Sánchez Duque, junto a Gonzalo Ruiz Muñoz, la agrupación Cía. de Teatro Perrobufo ha desarrollado una sólida línea de investigación-creación volcada al teatro de títeres, figuras y animación de objetos en pequeño formato. Su trabajo se enfoca en la intimidad con el espectador y la transformación de espacios no convencionales en experiencias poéticas de profunda cercanía humana.
Este cruce entre práctica artística, diseño espacial y dimensión ética fue el eje central de la ponencia titulada “Space as Refuge and Imaginary in ‘Un día como hoy’“, presentada por la Dra. Sánchez Duque y Gonzalo Ruiz Muñoz en el XVII Foro de Investigación en Artes Escénicas para Niños y Jóvenes, evento desarrollado en el marco del XXXIII Festival Internacional de Teatros Infantiles de Subotica, Serbia.
Desde sus inicios, la compañía ha investigado las posibilidades del teatro de animación en territorios complejos e inexplorados, como aulas hospitalarias y centros de atención infanto-juvenil. La investigación sitúa la atención en la frialdad propia del entorno clínico, dominado por muros blancos, iluminación artificial, tecnología médica y la consecuente inmovilidad o confinamiento del paciente infantil.
Frente a esta realidad, la investigación-creación impulsada por la académica de la Universidad Finis Terrae plantea una interrogante estética y ética fundamental: cómo intervenir la rutina médica sin invadir el espacio de cuidados y garantizando, al mismo tiempo, el derecho inalienable de las infancias a experimentar la belleza, la fantasía y la cultura.
El proceso metodológico de la obra “Un día como hoy” no nació en la abstracción del taller, sino a partir de una fase de escucha y co-creación participativa mediante talleres artísticos en aulas hospitalarias. A través de estas dinámicas, el equipo sistematizó las principales inquietudes de los niños internados, identificando hallazgos temáticos de profunda densidad existencial.
Entre estos hallazgos emergieron la vida, la muerte y la transformación, abordadas no desde el temor, sino como procesos y ciclos naturales de la existencia. Asimismo, las dinámicas revelaron la búsqueda de trascendencia, la conexión con la memoria y el interés por la inmensidad del cosmos, explorados siempre a partir del espacio acotado de la habitación médica.
La Ruca y el Pulmón: poética de la arquitectura textil
Para albergar esta experiencia, la investigación dio paso al diseño de un dispositivo escénico singular: un domo textil inmersivo de 3,5 metros de diámetro por 2,5 metros de alto, confeccionado en tela azul y provisto de una iluminación cenital íntima para recibir a grupos reducidos de 12 a 15 espectadores.
El concepto espacial del domo se articula bajo dos metáforas axiales. Por un lado, la ruca ancestral mapuche, concebida como espacio de refugio, reunión comunitaria, calor de hogar y reconexión con la tierra. Por otro lado, la estructura actúa como un pulmón gigantesco, un entorno inmersivo diseñado simbólica y físicamente para volver a respirar en medio de la rutina de tratamiento. Al instalarse en pasillos o patios hospitalarios, el domo resignifica el territorio clínico, transformándolo en un microcosmos poético de contención afectiva y validación emocional.
Al interior de este refugio cobra vida la historia de Tavo, un niño confinado a su habitación y a su cuerpo que anhela presenciar el amanecer y el atardecer. La dramaturgia —escrita por la Dra. Carmen Gloria Sánchez Duque— cobra forma mediante una cuidada propuesta visual dirigida por Gonzalo Ruiz Muñoz e integrada por un universo en miniatura de títeres articulados de madera, objetos animados, mecanismos mecánicos, bicicletas voladoras y metáforas astronómicas.
La propuesta técnica utiliza la animación a la vista, generando una simbiosis entre títere y titiritero donde la manipulación directa se convierte en un acto explícito de acompañamiento, empatía y cuidado humano.
Impacto y reconocimiento internacional
Financiado por el Fondo FONDART de Creación y Circulación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile (2018, 2019, 2020), el proyecto de Perrobufo ha impactado a 14 aulas y centros hospitalarios a lo largo de Chile, además de realizar circulaciones por espacios de salud e infancia en Argentina y España. En el proyecto participa un equipo multidisciplinario que incluye el diseño general de Eduardo Jiménez, la música original de Carlos Canales, la asesoría en arteterapia de Verónica García Huidobro, la producción de Camila Pérez Bidegain y las relaciones públicas de Marcela Piña.
Como concluyó la Dra. Carmen Gloria Sánchez Duque en el foro internacional en Serbia, la investigación-creación demuestra que el espacio escénico en contextos de vulnerabilidad debe configurarse como un agente activo de humanización y una verdadera medicina poética, garantizando que el arte sea, ante todo, un espacio para sanar y volver a respirar.