Académica Paula Tapia Silva es incorporada como Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Bellas Artes

La distinción reconoce su trayectoria en danza, educación artística e investigación, así como su aporte al estudio de la corporalidad, la inclusión y los lenguajes artísticos en contextos educativos. La […]

Publicado el 3 de septiembre, 2026 · 3 min lectura

La distinción reconoce su trayectoria en danza, educación artística e investigación, así como su aporte al estudio de la corporalidad, la inclusión y los lenguajes artísticos en contextos educativos.

La académica e investigadora de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, Paula Tapia Silva, fue incorporada como Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de Bellas Artes. El reconocimiento destaca su contribución al desarrollo de la danza, la educación artística y la investigación en Chile.

La ceremonia de recepción se realizó el 1 de septiembre en el Salón de Honor del Instituto de Chile. Tapia fue presentada por la académica de número Karen Connolly, destacada bailarina, coreógrafa y maestra de danza. Por su parte, la distinción fue entregada por Enrique Zamudio, presidente del Directorio de la Academia Chilena de Bellas Artes y decano de la Facultad de Artes de la U. Finis Terrae.

El cuerpo como espacio de aprendizaje

En sus palabras de incorporación, Paula Tapia abordó el lugar de la corporalidad en la educación contemporánea. Así, señaló que la danza vive un momento histórico único y destacó la necesidad de volver a situar el cuerpo como una dimensión fundamental de los procesos de aprendizaje, en un contexto de profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas.

Para la académica, aprender no consiste únicamente en incorporar información. Por ello, plantea que aprender también implica experimentar, percibir, relacionarse, crear y construir conocimiento desde el cuerpo. En consecuencia, esta mirada adquiere especial relevancia en educación, donde la danza puede contribuir al reconocimiento de la diversidad corporal y a la construcción de experiencias educativas más inclusivas.

“Defender hoy la presencia de la danza en la educación no es defender solamente una disciplina artística. Es defender el derecho de toda persona a aprender desde su cuerpo, a conocer el mundo a través de él y a ser reconocida en la singularidad de su propia corporalidad”, sostuvo.

La memoria de la danza chilena

El segundo eje de su intervención estuvo dedicado a la memoria de la danza chilena y al legado de quienes han contribuido a construirla. En este ámbito, destacó el carácter híbrido de la creación coreográfica nacional, entendida como un proceso en que distintas tradiciones y lenguajes se encuentran con las experiencias históricas, sociales y culturales del país.

En este proceso reconoció especialmente las trayectorias de Malucha Solari, Karen Connolly y Magali Rivano, quienes desde diferentes perspectivas estéticas y generacionales han contribuido al desarrollo de la danza en Chile. Asimismo, recordó a figuras fundamentales como Patricio Bunster, Joan Jara, Edgardo Hartley y Carmen Beuchat, cuyo legado forma parte de la memoria de la danza nacional.

Para Tapia, esta memoria no constituye un patrimonio estático, sino una herencia que se transforma cada vez que vuelve a ser interpretada, enseñada y creada por nuevos cuerpos.

Un reconocimiento que proyecta la formación docente

Su incorporación a la Academia Chilena de Bellas Artes representa un reconocimiento a una trayectoria desarrollada en la intersección entre danza, educación, investigación y corporalidad. Además, este nuevo espacio académico se vincula con el trabajo que Tapia desarrolla en la formación inicial docente y, particularmente, con la Mención en Creatividad e Innovación Curricular para la Inclusión Educativa de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia.