44 estudiantes eligieron las misiones en sus vacaciones de invierno

Voluntariamente eligieron evangelizar y acompañar a personas de Curacaví durante algunos días de sus vacaciones, sin saber que el temporal los obligaría a retornar antes de lo previsto.

Publicado el 27 de julio, 2026 · 3 min lectura

El lunes 13 de julio, casi 50 personas de la comunidad universitaria, entre estudiantes, colaboradores y sacerdotes, partieron rumbo a Curacaví para comenzar las misiones de invierno 2026.

En un inicio, el voluntariado duraría hasta el día domingo 19; sin embargo, los pronósticos de mal clima hicieron que los planes cambiaran y los misioneros volvieran a Santiago de manera anticipada al poco tiempo de empezadas las actividades con la comunidad. El temporal y las lluvias obligaron a los voluntarios a regresar el día miércoles 15 durante la tarde.

María Jesús Acuña, estudiante que formó parte del staff que organizó las misiones, comenta que si bien fueron diferente a lo planeado, la experiencia fue positiva desde el comienzo: “el recibimiento de la gente fue muy bueno, era como si llevaran esperando este momento durante todo el año. Fue muy lindo poder conocer y acompañar a esas personas”.

Sobre cómo se tomaron la noticia de que volverían más temprano de lo presupuestado, comenta: “al principio nos preocupamos pensando cómo íbamos a llevar una misión, que estaba pensada para una semana, en 24 horas. Pero el miércoles (el último día de misión) dimos el 110%, dijimos ‘es nuestro último día y hay que dejar una verdadera huella en este lugar’”.

Lo mismo opina Miguel Ángel Roa, misionero y también parte del staff, quien dice que el tercer día fue el más llamativo e increíble. “Pudimos servir más a la gente”. “En una casa estuvimos con una mujer postrada y ciega con la que conversamos y rezamos juntos, en otra nos dieron los nombres de familiares enfermos para que rezáramos por ellos”, agrega.

El estudiante termina comentando un testimonio que le marcó especialmente: “estuvimos en la casa de un joven tetrapléjico que estuvo en contacto con una de las reliquias de Carlo Acutis y murió al tercer día de haber estado con ella y su familia dice que es como si la reliquia le hubiese dicho algo”.

En el día a día, los estudiantes se dividían en grupos: algunos iban al Centro Integral del Adulto Mayor (CIAM) de Curacaví para hacer talleres y compartir con los abuelitos, mientras que otros se pasaban casa por casa para compartir y evangelizar a los que ahí estuvieran. En uno de los talleres realizados en el CIAM hicieron manualidades; otro día, algunos estudiantes de psicología prepararon una charla sobre la soledad, en la que pudieron dar consejos, compartir experiencias y acompañarse mutuamente.

En ese sentido, Nicole Sepúlveda, funcionaria del Centro, agradece tremendamente la forma en que los misioneros se acercaron a los adultos mayores y a los que trabajan en el CIAM. “Fue una experiencia muy grata, los misioneros estuvieron siempre dispuestos a entregar sus conocimientos, con cariño y dedicación, y los adultos mayores quedaron muy felices con su visita”, comentó.

Por su parte, el vicerrector de Formación Integral, José Mateos, se expresó muy agradecido tanto con los organizadores como con los voluntarios de las misiones por su entrega y buena dispocisión al enterarse del cambio de planes.