CHV Noticias | Docente Santiago Fernández analizó las consecuencias legales por el robo de mascotas

El docente abordó las limitaciones de la legislación vigente para perseguir el robo de mascotas y explicó cómo se sancionan actualmente estos delitos.

Publicado el 18 de junio, 2026 · 3 min lectura

Santiago Fernández, académico y Coordinador de la Clínica Jurídica Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad Finis Terrae, analizó el robo de mascotas en Chile. Según explicó, la legislación de nuestro país trata la sustracción de animales de compañía de forma similar al robo de otros bienes muebles.

Esto influye directamente en las sanciones que enfrentan los responsables. Consultado por Chilevisión Noticias, el docente abordó el aumento de este tipo de casos y las dificultades que enfrentan las familias afectadas al momento de denunciar la desaparición o robo de sus mascotas.

Según explicó, aunque existe una creciente valoración social de los animales de compañía, el marco legal vigente continúa evaluando estos hechos desde una perspectiva patrimonial.

Robo de mascotas y tratamiento legal en Chile

“Generalmente los robos que se han dado en circunstancias de sustracción de mascota suelen ser, por ejemplo, una persona que salta una reja y toma a un perro que ve que es un perro de valor que está en el jardín”, explicó el académico.

El profesor indicó que la normativa no contempla actualmente una figura penal especial para el robo de mascotas. Por ello, los tribunales aplican las mismas reglas que utilizan para otros delitos contra la propiedad.

“Cuando yo les explico que estamos frente a un hurto, por ejemplo, en otras palabras, el sustraer una mascota es igual que sustraer una bicicleta. En términos del tratamiento que se le da, es exactamente igual”, afirmó el académico.

A juicio del docente, esta situación genera una diferencia importante entre la percepción de las personas afectadas y la respuesta que entrega el sistema jurídico frente a estos hechos.

Valor comercial de las mascotas y sanciones

El académico de la Facultad también explicó que las penas asociadas al delito dependen principalmente del valor económico asignado al animal sustraído.

“Esto se traduce en que la pena va a depender del valor que se le dé a la mascota, el valor comercial. Un perro de raza, finalmente, va a tener asociado una pena mayor de la que tendría un perro mestizo, un quiltro”, sostuvo.

El profesor agregó que esta lógica responde a la forma en que la legislación clasifica actualmente a los animales dentro del sistema jurídico. Esto último se contrapone a los avances normativos que han reconocido su condición de seres sintientes.

En ese contexto, planteó que el debate sobre el robo de mascotas abre una discusión más amplia respecto de la protección legal de los animales de compañía y de las herramientas disponibles para enfrentar delitos que afectan directamente a miles de familias en el país.

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