El Mostrador | Marlene Fermín: “Este resultado es una señal de alarma profunda sobre el futuro de nuestra sociedad”

Familia, educación e infancia al centro de las políticas El reciente informe de UNICEF que ubica a Chile en el último lugar del ranking de bienestar infantil entre 37 países […]

Publicado el 10 de junio, 2026 · 2 min lectura

Familia, educación e infancia al centro de las políticas

El reciente informe de UNICEF que ubica a Chile en el último lugar del ranking de bienestar infantil entre 37 países analizados no puede dejarnos indiferentes. Como señala Marlene Fermín González, Directora del Doctorado en Educación, esta realidad es un llamado urgente a la reflexión y a la acción para quienes formamos a los educadores de la primera infancia.

Los datos son contundentes: un 58% de niños y adolescentes entre 5 y 19 años presenta sobrepeso, un 13% de estudiantes de 15 años omite comidas por falta de recursos, y el país registra bajos niveles de competencias básicas en lectura y matemáticas. A esto se suma uno de los sistemas educativos más segregados socioeconómicamente del mundo desarrollado, con indicadores críticos en salud física y bienestar general.

La familia como primer entorno de protección

Ninguna política pública puede reemplazar el rol de padres y cuidadores presentes y comprometidos. La ausencia de figuras parentales estables y la sobrecarga que enfrentan las familias hoy impactan directamente en la nutrición, el bienestar emocional y el desarrollo cognitivo de los niños y niñas desde sus primeros años de vida.

Una educación que no puede quedar al margen

Un sistema altamente segregado reproduce y profundiza la desigualdad. Chile necesita escuelas que funcionen como verdaderos centros de desarrollo integral, con énfasis en la formación en valores, las habilidades socioemocionales y los hábitos saludables, trabajando en alianza estrecha con las familias.

Propuestas concretas para el cambio

  • Fortalecer políticas que apoyen la estabilidad familiar y el tiempo de calidad entre padres, madres y sus hijos.
  • Reducir drásticamente la segregación escolar como condición de justicia educativa.
  • Promover hábitos saludables desde la primera infancia como parte del currículo y la cultura escolar.
  • Posicionar a los niños y niñas en el centro de las decisiones políticas y pedagógicas del país.

Chile tiene los recursos y la capacidad para revertir esta situación. El bienestar de nuestros niños hoy definirá la calidad de nuestra sociedad mañana. Es hora de pasar de la indignación a la acción concreta.

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