Académicas de Nutrición Finis Terrae elaboran mapa del estigma de peso en las guías alimentarias de América Latina

Una investigación liderada por académicas de Nutrición de la Universidad Finis Terrae y la Universidad Católica del Maule analizó las directrices nutricionales de 13 países de la región, advirtiendo que el lenguaje y las imágenes suelen culpabilizar al individuo sobre su peso ignorando factores sociales y económicos.

Publicado el 25 de marzo, 2026 · 5 min lectura

¿Es la obesidad una elección individual o el resultado de un entorno desigual? Esta es una de las preguntas que subyace en el reciente estudio colaborativo liderado por Sandra López-Arana, académica investigadora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Finis Terrae, junto a investigadoras de la Universidad Católica del Maule.

La investigación, publicada en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health – Americas, analizó las guías alimentarias de 13 países de América Latina y el Caribe para identificar patrones de estigma de peso. 

Este interés nació hace dos años, tras la participación de la académica en el Congreso Mundial de Obesidad. 

La investigación fue realizada en colaboración entre las académicas Sandra López Arana, Karen Basfi-fer, Caterina Tiscornia y Carolina Estremadoyro de Nutrición U. Finis Terrae junto a María Fernanda Aguilar Encina, Valeria Aravena Giovanetti e Isabel Pereyra-González de la U. Católica del Maule.

“La revista The Lancet propuso un número especial sobre el estigma de peso en Latinoamérica porque lo que se encuentra en la literatura es más evidencia en países de ingresos altos y no tanto en nuestra región; no había nada, la verdad”, explica la profesora López-Arana.

Weight Stigma: Una lupa sobre la política pública

Para el análisis, el equipo utilizó una innovadora herramienta metodológica denominada Weight Stigma Heat Map, desarrollada originalmente en Oceanía para evaluar si las políticas públicas consideran el estigma de peso.

“Nos basamos en ese artículo y adaptamos las categorías que analizan 10 temas, desde los mensajes de la guía hasta las imágenes que se utilizan”, señala la investigadora. 

El estudio se limitó a 13 países (incluyendo México, islas del Caribe y gran parte de Sudamérica) debido a un criterio de actualidad: las guías debían haber sido publicadas o actualizadas en los últimos 10 años.

El peso de las palabras y las imágenes

Los resultados fueron plasmados en un “Heat Map” (mapa de calor) que visualiza la intensidad de este estigma. 

Según explica la profesora López-Arana, el estigma muchas veces no es intencional, pero está presente en la narrativa oficial.

“Lamentablemente, las guías en ningún momento creo que quieran estigmatizar. Pero con las imágenes y con el lenguaje que utilizan, al final sí estigmatizan”.

El estudio detectó que algunos países alcanzan hasta 14 puntos en la escala de estigmatización. 

Mapa del Estigma de Peso en América Latina y el Caribe

El paper destaca un patrón consistente: la promoción de la pérdida de peso como un objetivo de salud universal y el retrato del Índice de Masa Corporal (IMC) como algo totalmente modificable por la voluntad.

Esta narrativa simplista —detalla el artículo— asocia directamente los cuerpos grandes con hábitos alimenticios poco saludables y el sedentarismo, ignorando la evidencia científica que indica que la regulación del peso no está enteramente bajo control voluntario, y que factores genéticos, epigenéticos y ambientales juegan roles fundamentales. 

Además de ser científicamente inexacto, este enfoque perpetúa prejuicios sociales y conduce a políticas de salud pública erróneas.

Asimismo, las guías tienden a equiparar directamente la delgadez con la actividad física. 

Sin embargo, el estudio advierte que el propio estigma de peso puede actuar como una barrera significativa para que las personas se motiven a realizar ejercicio.

Nutrición U. Finis Terrae con la persona en el centro

Para López-Arana, el cambio debe ser de paradigma: dejar de ver la obesidad como un problema meramente clínico y entenderlo como uno multidimensional. 

“Cuando se hagan políticas públicas, se debe tener en cuenta que si una persona tiene obesidad no es culpa de ella; es un problema que incluye dimensiones estructurales, como ambientes alimentarios obesogénicos y la poca capacidad de las personas para alcanzar los estándares de alimentación saludable”, afirma.

La investigación colaborativa de Nutrición U. Finis Terrae también hace un llamado a la formación del personal de salud. 

La académica enfatiza que términos como “el obeso” o “la obesa” deben ser erradicados para dar paso a un enfoque de justicia social y derechos humanos. 

“Tenemos que ver qué estrategias pedagógicas estamos implementando para hacer un buen enfoque clínico y movernos hacia la política pública”, añade.

Impacto Internacional

La publicación en un grupo editorial de la relevancia de The Lancet otorga a este estudio una vitrina global, posicionando a las Escuelas de Nutrición U. Finis Terrae y U. Católica del Maule como referentes en la transformación de las políticas nutricionales regionales.

“Lo que uno espera es que las universidades empiecen a liderar este proceso de transformación, que esto no se quede en un cajón, sino que se pueda visibilizar y evaluar qué es lo que se necesita cambiar de las guías cuando se actualicen”, concluye López-Arana.