El Gigante Vestido
Arte, arquitectura, conservación, sostenibilidad y colaboración comunitaria se unen en El Gigante Vestido, un proyecto que visibiliza la crisis del sobreconsumo y la fragilidad del patrimonio natural y cultural. La iniciativa es liderada por los académicos de la Facultad de Arquitectura y Diseño Victoria García y Andrés Echeverría, y se desarrolla en el desierto de Atacama.
Un cementerio de ropa en el desierto
En el desierto de Atacama, uno de los ecosistemas más frágiles del planeta y territorio de emblemáticos geoglifos prehispánicos, la Universidad Finis Terrae impulsa un proyecto que une arte, arquitectura, conservación, sostenibilidad y colaboración comunitaria para generar un impacto real en el medioambiente y la cultura.
Se trata de El Gigante Vestido, liderado por los académicos de la Facultad de Arquitectura y Diseño Victoria García y Andrés Echeverría, que aborda las tensiones entre sobreconsumo, territorio y patrimonio.
Cada año, cerca de 60 mil toneladas de ropa llegan a la Región de Tarapacá; dos tercios terminan en vertederos ilegales en Alto Hospicio, generando contaminación por microplásticos, quemas tóxicas y deterioro acelerado del suelo.
“Alto Hospicio vive una de las mayores crisis socioambientales de Chile. Enormes vertederos de ropa cubren el desierto y alteran su ciclo natural. Pero este mismo paisaje guarda un tesoro milenario: los geoglifos. Hoy existe el riesgo de que se borren nuestras huellas”, advierte Echeverría.
De desechos a obra de arte
En este contexto, los académicos —que han trabajado con el apoyo de los municipios de Alto Hospicio y Huara y organizaciones comunitarias locales— se propusieron construir a escala real la figura del famoso geoglifo Gigante de Tarapacá con prendas retiradas de los vertederos ilegales.
La intervención transformará estos desechos en una obra de arte y en un llamado de atención sobre cómo un modelo cultural basado en lo descartable amenaza al territorio y a nuestra propia permanencia en el mundo.
“El 23 de enero, la figura del Gigante se recreará en el cerro Huantajaya. Allí, la memoria ancestral y la huella de nuestro consumo se mirarán frente a frente para recordarnos lo que recibimos y lo que estamos dejando”, explica Victoria García.
Tras su exhibición, toda la ropa será enviada a la planta de reciclaje textil Resitex en Alto Hospicio, integrando así un enfoque de economía circular coherente con el mensaje de la obra.
Proceso de experimentación
Durante 2023 y 2024 se realizaron cinco jornadas de experimentación de técnica, material y emplazamiento, a partir de un workshop impartido en la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Finis Terrae, con la participación de 35 alumnos.
Los estudiantes tuvieron un rol central en la cocreación de El Gigante Vestido, aportando perspectivas y soluciones al proceso de diseño y ejecución.
Una parte central fue el dibujo técnico del trazado a ser realizado. Por medio de estudios planimétricos se desarrolló un sistema de armado y desarmado, considerando variables como materiales, tiempo, clima, tipología de suelo, cargas, entre otros.
Una experiencia simbólica
Pero El Gigante Vestido no es simplemente una obra de arte; también opera como dispositivo de mediación pública, pues convierte una problemática técnica y ambiental en una experiencia accesible y simbólica para audiencias amplias.
La instalación —visible desde la Ruta A-16— transmitirá de forma tangible la fragilidad del patrimonio y la magnitud del problema del sobreconsumo.
La intervención será efímera, pero su propósito no lo es: dejar instalada una agenda de reflexión y acción colectiva sobre cómo habitar, cuidar y comprender el desierto en un momento crítico para su preservación.
Este proyecto ha sido financiado por el fondo “La cultura llega a la gente” de la Fundación Piñera Morel y acogido a la Ley de Donaciones Culturales.