En una reciente entrevista para el noticiero 24 Horas Central de TVN, la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética, Caterina Tiscornia, abordó los alcances de una inédita investigación de la Universidad de Chile que vincula el consumo de edulcorantes con alteraciones en la microbiota intestinal y posibles efectos epigenéticos.
El estudio pone el foco en sustancias de consumo masivo como la stevia, sucralosa y tagatosa, sugiriendo que su impacto podría ser incluso hereditario.
Al respecto, la académica destacó la importancia de estos microorganismos para nuestra salud general.
“La microbiota intestinal nos está protegiendo, tributando a la inmunidad, pero también al metabolismo; nos ayuda, por ejemplo, con un rol antiinflamatorio”, explicó Tiscornia.
Pese a los hallazgos en modelos animales, la experta Finis Terrae fue cauta al señalar que aún falta evidencia en humanos para determinar una causalidad directa.
“No pudiésemos decir hoy, como estos estudios son muy recientes en el modelo animal, que esto se puede extrapolar a los pacientes”.
Ante la inquietud que generan estos resultados, la académica enfatizó que la clave no es el alarmismo, sino la moderación y el retorno a una alimentación más natural.
En lugar de erradicar los edulcorantes de golpe o volver al azúcar, la recomendación es fortalecer el ecosistema intestinal a través de la dieta.
“Es fundamental nutrir bien tu microbiota, sobre todo con un estilo de dieta mediterránea, donde se aumente el consumo de leguminosas, frutas, verduras y grasas adecuadas, como el aceite de oliva”, concluyó.
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