Libro “Las puertas del mundo”

Juan Pablo Swett:

Corazón de emprendedor

Pionero en el mundo de los negocios digitales, este ingeniero comercial se ha transformado en un combativo líder gremial de las Pymes.

Juan Pablo Swett Amenábar Fundador y presidente de la Asociación de emprendedores de Chile (ASECH). Presidente de la Multigremial Nacional.

Ingeniero Comercial de la U. Finis Terrae, con doble título: Economía (1995) y Administración y Finanzas (1996). Ha sido docente universitario. Es fundador y presidente de la Asociación de emprendedores de Chile (ASECH). Actualmente preside la Multigremial Nacional y gestiona nuevos emprendimientos en áreas como la Inteligencia Artificial. Trabajó en CorpGroup y, en los 90, junto a Felipe Hurtado, fundó el portal pionero en búsqueda laboral por internet Trabajando.com.

La vida de Juan Pablo Swett perfectamente podría inspirar el guión de una película. En una parte de esta entrevista, el único titulado como Economista de la Finis Terrae del año 1995 se comparará con William Wallace, para graficar la dura batalla que libró contra la reforma tributaria propuesta por el gobierno de Michelle Bachelet ya que en su opinión perjudicaba a los emprendedores. Los pequeños y medianos empresarios serían los aguerridos escoceses y Swett el líder que da la vida por defenderlos en “Corazón valiente”.

La batalla más dura que Swett recuerda es la que dio al entrar al mundo de la internet, cuando fundó Trabajando.com en 1999, un portal de búsqueda de empleos en línea, en un momento en que pocos sabían el significado de eso y los servicios que podía prestar la web.

“El 98 estudié los cuatro modelos de negocio que existían en internet, que eran Amazon, que estaba partiendo; Google, que iba a ser un monopolio; sitios de viaje y de empleo. Dije: ‘¿cuál es el que podría pegar más en Chile?’ Y de ahí decido crear Trabajando.com”, cuenta.

Con Felipe Hurtado, otro alumni de Ingeniería Comercial de la Finis Terrae como socio, y con muchos tropiezos, lograron transformar a Trabajando.com en un gran negocio, superando la crisis de la burbuja de las puntocom. “Pudimos ser el primer unicornio de Chile”, se lamenta Swett, refiriéndose a las empresas de menos de 10 años valorizadas en más de US$1.000 millones, logro que recién se alcanzó en el país en 2021 con Cornershop y NotCo.

“A los 26 años fundé Trabajando.com. El primer sueldo, de 500 lucas, me lo pagué a los 29. Volví a vivir con mi papá. Me di de baja en la Isapre. Había ahorrado cuatro años trabajando para fondos de inversión. No estaba casado y por eso pude seguir remando”, relata.

Hoy día todo sería mucho más rápido. Para hacer la página web en 1999 tuvimos que traer una persona de España, porque no había nadie que supiera hacer páginas web en Chile. Para hacer el hosting de la plataforma tuvimos que ir a explicarle a Entel cómo se hacía. El primer hosting con housing propio que se hizo para un sitio web en Chile fue para nosotros.

En 2006 se suma como socio a Trabajando.com el diario El Mercurio y dos años después, el Banco Santander. Swett resume una década de tiras y afloja: “Hubo un problema entre los socios, que se pelearon y se demandaron”. Mientras tanto, Swett fundaba la ASECH, Asociación de Emprendedores de Chile, que lideró entre 2012 y 2016. “Siendo presidente de la ASECH, me enfrenté al gobierno de la Presidenta Bachelet por la Reforma Tributaria”, dice, y acusa: “A Trabajando.com le quitaron todos los contratos con el Estado, incluso la Bolsa Nacional de Empleo (BNE), que nosotros habíamos creado, porque yo me
enfrenté al gobierno”, dice, y describe ahora una escena que podría ser parte de la película “Jobs”, que muestra las dificultades corporativas que enfrentó el fundador de Apple.

Mis socios me amenazaron con demandarme por 10 millones de dólares por perjuicio a la empresa. Y en un directorio, en enero del 2016, nos dicen: ‘Juan Pablo, están despedidos, tú y Felipe’. Y yo digo, ‘¿Cómo me van a despedir de mi empresa?’ Y ahí me dejaron, en la calle. Ya no tenía ahorros, nunca le saqué plata a la empresa, porque reinvertimos las utilidades de Trabajando Chile, casi US$ 20 millones, en la expansión internacional. El 2017 terminamos vendiendo a un precio ilógico.

La resiliencia del emprendedor. Partimos de cero de nuevo. Nos habían pagado una cuota por la venta de Trabajando.com y la invertimos en nueve empresas. Ahora tenemos nueve emprendimientos en distintas áreas, en proyectos de energía, mobiliario y restaurantes en Osorno. Tengo una parcela con ovejas en el sur. Estamos en el tema inmobiliario en Estados Unidos y en un tema eléctrico que estamos haciendo ahora. Además, en inteligencia artificial en dos proyectos, uno que quebró y otro al que le va muy bien, Foris.

Absolutamente. Mirado en retrospectiva, el costo fue muy alto, siempre digo: ‘Perdí Trabajando.com por ser presidente de los emprendedores’. Pero al menos me queda la tranquilidad de haber peleado por mostrar algo que a las PYMES les hacía mucho daño. Era un poco William Wallace enfrentándose a un ejército gigante.

LA INSPIRACIÓN DE CHICAGO

A la hora de hablar de su vida, Juan Pablo Swett hace un alcance sobre su apellido, hace décadas omnipresente en el mundo de los negocios locales: “Tengo un tío empresario, gran empresario, pero no tengo nada que ver económicamente con él”, precisa. Cuenta que la suya es una familia marcada por el arte -su abuelo materno, Pedro Amenábar, fundó Los Huasos Quincheros en 1937- y por el espíritu emprendedor de su padre, llamado igual que él:

“Mi papá siempre fue un empresario Pyme. Estaba reinventándose, siendo agricultor de arándanos en Osorno, cuando falleció en un accidente (2007). Siempre tuve el ejemplo de emprendedor de mi padre y no tenía nada que ver con su hermano, que tenía grandes empresas”, compara.

Mi papá toda la vida fue emprendedor, tenía una empresa de seguridad industrial. De repente nos hacía faltar al colegio, porque había que llegar con un pedido y había que ir a empacar unos zapatos de seguridad para mandar a una minera en el norte. Esa empresa duró 30 años. Obviamente, terminó quebrada por la entrada de los productos chinos y todos esos cambios que vivieron muchos pequeños comerciantes.

Siempre. Desde primero medio, que tuve los primeros ramos de economía en el colegio Verbo Divino me enamoré de la Economía. No sé por qué enganché tanto con todas las teorías económicas, me leí todos los libros, yo sabía que iba a estudiar Economía. De hecho, en mi biografía del anuario del colegio sale que yo quería ser Economista y que mi sueño dorado era ser presidente del Banco Central.

Me faltaron dos puntos para quedar en la Católica. Yo quería estudiar Economía y la Finis tenía. No muchas universidades tenían Economía. Para mí lo más importante fue el equipo de personas que había fundado la Finis, que era un grupo de grandes economistas. Muchos de los fundadores eran los Chicago Boys, los del milagro económico chileno. Estaban Sergio de Castro, el “Toyota” Méndez (Juan Carlos), Pablo Baraona, Álvaro Vial, Adelio Pipino. Todos los libros y papers que había leído en el colegio eran de ellos, gente que había transformado la economía chilena.

En esa época, de 100 que estudiábamos Ingeniería, dos o tres optábamos por Economía. Los ramos de especialización son muy difíciles. No era llegar y pasarlos. En mi generación, me titulé sólo yo.

Recién egresado de Ingeniero Comercial, con el doble título profesional de Economista y Administración y Finanzas, a Swett le tocó protagonizar escenas propias de otra producción de Hollywood: “Wall Street”. En 1998 entró a trabajar al grupo Saieh cuando, junto al Bank of Canada y un fondo de inversiones norteamericano, compra el Banco Concepción y nace Corpbanc.

“Entonces yo me voy al holding (CorpGroup) para ayudar a Mario Chamorro, que hoy es gerente general del Banco Internacional, en la compra de bancos en Latinoamérica. Yo tenía 24, 25 años y me paseaba por Latinoamérica comprando bancos con un notebook en que tenía la única conexión a internet del holding”, recuerda, a propósito de cómo nació en él deseo de emprender en una época en que nadie en Chile había oído hablar de las empresas .com.

Se buscaba información en Lycos, porque Google no existía. Recién apareció en el año 98. Y ahí yo empiezo a observar la entrada de Google. Estaba muy metido con lo que estaba pasando en Estados Unidos. El mismo año 98 empiezo a decir: ‘Me quiero meter en esta industria’. Obviamente, seguía comprando bancos en Latinoamérica, me mandaban de un país a otro, y hacía clases de Economía en la Universidad. O sea, tenía mi vida financiera.

Hice clases en la Finis Terrae, en la Portales y fui coprofesor con Chamorro en la U. Católica. En la Finis hice clases en Arquitectura, en Periodismo y después en Comercial. La cátedra de Introducción a la Economía de Periodismo me la dieron cuando yo tenía 22 o 23 años, recién ingresé y me la pasaron. Yo les enseñaba a los periodistas. Literalmente, les hacía clases en la semana y el viernes me los topaba en una fiesta.

La vida social extrauniversitaria también fue un escenario para que Swett decidiera emprender: creó la primera selección de fútbol de la Universidad Finis Terrae. “En esa época, Álvaro (Vial) era el decano y nos ayudó a formar el equipo. Partimos y al año siguiente salimos segundos, nunca la Finis había jugado un campeonato de todas las universidades. Algo mío quedó ahí. Era para darle espíritu y más sentido de pertenencia a la Universidad”, sonríe, el empresario que también podría haber protagonizado una secuencia de la película chilena “Historias de fútbol”.