Este martes 13 de octubre, la Universidad entregó las “cartas que abrazan” en el Hospital del Salvador. La iniciativa, impulsada por la Dirección de Acompañamiento durante la Semana de la Solidaridad, en agosto, reunió más de 100 mensajes de esperanza escritos por la comunidad universitaria para pacientes hospitalizados.
Al igual que el año pasado, la entrega estuvo a cargo de los equipos de Acompañamiento, Pastoral y Compromiso Social de la Vicerrectoría de Formación Integral, quienes, además de recorrer las salas y los espacios de espera, compartieron un café con pacientes y familiares, y escucharon sus historias: personas con más de una hospitalización, otras que acababan de recibir un diagnóstico difícil y quienes, gracias a la atención recibida, encontraron una nueva luz de esperanza.
La directora de Acompañamiento, Regina Acedo, destacó el valor de ese encuentro: “Es un momento de hacer vínculos muy importantes con las personas”. Y agregó: “Salimos con el corazón muy sobrecogido, muy conmovido, pero lleno, lleno de poder ser como el puente entre la persona que escribe palabras de esperanza y el paciente que recibe esas palabras en sus manos a través de una sola carta”.
La actividad también convocó a quienes se encontraban en el hospital: algunas personas se animaron a escribir su propia carta en el lugar, para que llegara a otro paciente. La idea, señaló Acedo, es que los mensajes lleguen al mayor número posible de personas hospitalizadas.
“Me gustó encontrarme con la oportunidad de escribir una carta, porque siempre estoy buscando cómo acompañar a los hospitalizados y no se me había ocurrido acompañarlos con palabras. Escribí algunas palabras que nacieron de mi corazón, pero también otras que alguna vez leí y me sirvieron de compañía”, compartió una de las personas que se tomó el tiempo de escribir una carta en el hall central del hospital.
La entrega de las “cartas que abrazan” refleja el compromiso de la Universidad y de la Vicerrectoría de Formación Integral con el acompañamiento y el servicio a los demás, y es una muestra de cómo las palabras de una comunidad pueden convertirse en un gesto concreto de cercanía.





