Con la convicción de que los avances tecnológicos deben estar siempre al servicio de las personas, la Escuela de Kinesiología de la Universidad Finis Terrae conmemoró una nueva versión del Día Mundial de la Kinesiología y la Fisioterapia.
La jornada reunió a autoridades académicas, docentes e invitados especiales para debatir sobre los nuevos desafíos de la disciplina, el rol transformador de la tecnología y la importancia de la colaboración interprofesional.
Durante la apertura, la directora de la Escuela de Kinesiología, Sandra Sanhueza, destacó que este tipo de instancias permiten relevar herramientas clave como la inteligencia artificial, la realidad virtual y la robótica.
Según explicó, estas tecnologías otorgan “alternativas terapéuticas mucho más potentes” enfocadas directamente en recuperar la funcionalidad. “Si tenemos personas más funcionales, son personas que son más autónomas, y una persona autónoma, sin duda, tiene una mayor dignidad humana”, enfatizó.
Tecnología y razonamiento clínico
La integración entre la innovación tecnológica y la práctica clínica fue uno de los ejes centrales del encuentro.
Al respecto, Cristian Lathrop, académico de la Escuela de Kinesiología, señaló que estas herramientas a veces pueden percibirse alejadas del razonamiento clínico, por lo que el gran desafío radica en “cómo las podemos poner al servicio del paciente y cómo podemos complementar a través de ellas una mejoría, permitiéndonos también tener un mejor razonamiento clínico para ayudar de una manera más humana y completa”.
La visión externa estuvo representada por el invitado especial Claudio Tapia Malebrán, director del Departamento de Kinesiología de la Universidad de Chile, quien compartió los avances de su institución en el ámbito de la interfaz humano-máquina.
Tapia expuso sobre el uso de inteligencia artificial para el reconocimiento de gestos faciales, tecnología que permite a personas con discapacidad motora severa interactuar con su entorno.
“Esto disminuye su discapacidad, disminuye su dependencia y mejora su autonomía. Para nosotros es tremendamente importante que las nuevas generaciones de kinesiólogos y kinesiólogas vengan con capacidades que puedan transformar la manera de cómo rehabilitamos y cómo ejercemos la salud en el país y en el mundo”, afirmó el académico de la U. de Chile.
El valor de la interdisciplinariedad
La jornada también abrió espacio para reflexionar sobre cómo abordar problemas de salud complejos mediante la articulación entre distintas áreas del conocimiento.
Daniel Hevia, académico de la Escuela de Odontología de la Universidad Finis Terrae, recalcó la relevancia de la interdisciplinariedad para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En esa línea, el docente expuso cómo diversas iniciativas conjuntas entre facultades permiten explorar interrogantes profundas asociadas a tratamientos de salud, la autoestima, la percepción y el impacto del dolor o los problemas de movimiento.
Estos cruces, que integran miradas desde la salud hasta la creación artística y los estudios cualitativos, enriquecen la comprensión integral de las vivencias de los pacientes.
Con esta conmemoración, la Escuela de Kinesiología reafirma su compromiso con una formación de vanguardia, impulsando competencias que combinan la alta tecnología, la sensibilidad humana y el trabajo en equipo para mejorar la calidad de vida y la dignidad de las personas.









