
Fueron bautizados a la fuerza o por conveniencia. Cambiaron sus nombres, sus ritos y, al menos en apariencia, su fe. Pero los conversos, judíos convertidos al cristianismo en la península ibérica a fines de la Edad Media, no desaparecieron en el silencio de la historia.
La investigación Fondecyt Regular 2024-2028 “Conversos, familia e imperio: Agencia conversa en contexto imperial (siglos XVI-XVII)”, dirigida por Ignacio Chuecas, profesor titular de la Escuela de Historia de la Universidad Finis Terrae, propone una tesis que invierte siglos de lectura tradicional: estos hombres y mujeres no fueron solo víctimas de la Inquisición, sino actores clave en la construcción de los imperios español y portugués y, por extensión, de las sociedades que habitamos hoy.
El proyecto parte de una pregunta tan simple como radical: ¿qué rol jugaron realmente los conversos en la historia de Occidente? Para responderla, la investigación desplaza el foco desde el martirologio hacia las redes familiares y comerciales, la producción literaria y la vida religiosa de estos hombres y mujeres, reconstruidas a partir de documentos en su mayoría inéditos.
“Quería descentrar la mirada desde la historiografía tradicional, que los ha visto principalmente como víctimas de la persecución, y moverla hacia la agencia. Verlos como hombres y mujeres actores de su propio destino, muy involucrados en la construcción del imperio”, explica el académico, quien es doctorado por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y la Pontificia Universidad Católica de Chile.
“Quería descentrar la mirada desde la historiografía tradicional, que los ha visto principalmente como víctimas de la persecución, y moverla hacia la agencia. Verlos como hombres y mujeres actores de su propio destino, muy involucrados en la construcción del imperio”.
Chuecas destaca a dos profesionales fundamentales de su equipo: la coinvestigadora Macarena Sánchez Pérez, directora de Investigación de la Universidad Finis Terrae, quien aborda la relación entre conversos y vida religiosa, y Valentina Montero, doctora en Artes Mediales de la Facultad de Arte, con quien estudia la presencia conversa en el arte, particularmente en el ámbito de Rembrandt.
“Somos un equipo interdisciplinario que trabaja en colaboración con instituciones de España, Portugal, Israel, Holanda y Estados Unidos”, señala.
Alcance global
Seguir la historia de los conversos implica también seguir la huella de redes familiares, comerciales y religiosas que cruzaron territorios, archivos y continentes.
“Es un estudio verdaderamente global, porque pretende abarcar redes que son prácticamente planetarias. Muchos de estos grupos familiares se dedicaron al comercio a gran escala y estuvieron muy involucrados en el comercio esclavo, lo que obliga a seguir la documentación en numerosos archivos: Portugal, España, Italia, y también América. He trabajado en archivos de Argentina, Bolivia, México, Chile y Perú, y he viajado varias veces a Ámsterdam, Jerusalén, Venecia, Londres y Oxford”, relata.
“Muchos de estos grupos familiares se dedicaron al comercio a gran escala y estuvieron muy involucrados en el comercio esclavo, lo que obliga a seguir la documentación en numerosos archivos”.
El caso de Luis de Santángel permite comprender el alcance de esa tesis. lo ilustra mejor que cualquier argumento teórico. Contador mayor del reino, vigilado por la Inquisición y converso, fue él quien convenció a Isabel la Católica de financiar el viaje de Cristóbal Colón. Su historia muestra una de las tensiones centrales que aborda el estudio de Chuecas: cómo hombres perseguidos por el sistema participaron, al mismo tiempo, en procesos decisivos de la expansión imperial.
Y no es un caso aislado, porque “los conversos construyeron las grandes empresas de la modernidad, conectando América con Europa y Asia, el galeón de Manila con Acapulco, y la India portuguesa con Lisboa, actuando como mediadores culturales en las fronteras del imperio”, señala.
Las mujeres como guardianas de la memoria
Uno de los hallazgos más sugerentes de la investigación tiene relación con el papel de las mujeres conversas en la transmisión de la memoria. Ellas conservaron oraciones en hebreo transmitidas de forma oral, rituales domésticos, prácticas culinarias y saberes que el tiempo y la persecución no lograron borrar.
“Las conversas aparecen claramente como agentes, incluso más activas y más presentes que las propias mujeres de las comunidades judías”, sostiene Chuecas.
Un ejemplo concreto es el de Felippa Cardosa, quien le relataba a su hermano historias subversivas sobre Jesús provenientes del Toledot Yeshu, un texto polémico del judaísmo. “Hay ahí una conservación literaria de saberes y prácticas que muchas veces fueron saberes ocultos”, dice.
“Las conversas aparecen claramente como agentes, incluso más activas y más presentes que las propias mujeres de las comunidades judías”.
Un nuevo capítulo en Harvard
La investigación tendrá ahora una nueva etapa de proyección internacional. Tras un proceso que reunió a más de 300 postulantes de distintas disciplinas, Ignacio Chuecas fue seleccionado para incorporarse al programa de investigación del David Rockefeller Center for Latin American Studies (DRCLAS) de la Universidad de Harvard, entre agosto de 2026 y julio de 2027.
“Me siento muy reconocido; será un período de trabajo muy intenso, de dedicación exclusiva a mi línea de investigación en fenómenos coloniales, migratorios y religiosos en los siglos XVI-XVIII en nuestro continente”, dice el historiador.
Durante su residencia en Boston, indagará en el ingreso a América de textos provenientes de las comunidades sefardíes de Italia y el Imperio Otomano, a través de manuscritos y formas de transmisión oral, al margen del control de la Inquisición. Houghton Library resguarda libros raros y materiales del antiguo Estado Pontificio relevantes para rastrear a personas que transitaron por congregaciones en Venecia o Safed antes de migrar a América.
El investigador también proyecta esta experiencia como una oportunidad de vinculación institucional: “Espero que esto pueda abrir puertas a colaboraciones futuras entre Harvard y la Universidad Finis Terrae, generando sinergias que beneficien a nuestros programas de posgrado”.
Esta estadía se realizará en el marco del programa impulsado por la Fundación Luksic, que desde hace más de dos décadas promueve el intercambio de científicos chilenos en Harvard.
Una historia que habla al presente
En un momento en que los debates sobre identidad, diversidad y multiculturalidad atraviesan las sociedades iberoamericanas, esta investigación recuerda que nuestra historia es más compleja, más mezclada y más rica de lo que los relatos dominantes han querido admitir. Y propone, además, una manera de abordar las preguntas actuales desde el conocimiento interdisciplinario.
“Si queremos dar respuesta a los desafíos del presente, debemos cultivar la interdisciplina: esa capacidad de ocupar diferentes herramientas para dar nuevas respuestas a los problemas complejos del mundo de hoy”.
Son cuatro años de investigación, y el equipo está comenzando el tercero. Desde la Universidad Finis Terrae, el proyecto reposiciona a los cristianos nuevos como protagonistas olvidados de la historia: hombres y mujeres que construyeron el mundo moderno desde los márgenes. La próxima residencia de Ignacio Chuecas en Harvard permitirá ampliar esta línea de trabajo a partir de nuevos archivos y redes de investigación internacional.
“Si queremos dar respuesta a los desafíos del presente, debemos cultivar la interdisciplina: esa capacidad de ocupar diferentes herramientas para dar nuevas respuestas a los problemas complejos del mundo de hoy”.