
Para la Agenda 2030, la sostenibilidad en la educación se enmarca en el plan global de la ONU para lograr un desarrollo sostenible, equilibrando el crecimiento económico, la inclusión social y la protección ambiental. El lema lo dice todo: “no dejar a nadie atrás” y ese principio comienza en la educación parvularia.
En este contexto, el Fondecyt de Iniciación de la académica de la Universidad Finis Terrae, Marlene Fermín, se pregunta cómo se está formando en Chile a los docentes frente a esta agenda global, cuánto saben de este proceso quienes educan en primera infancia, y si el país tiene o no parámetros para identificar brechas formativas que guíen el diseño de estrategias de formación pertinentes que contribuyan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Marlene Fermín es doctora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED, España), especializada en educación infantil y familiar, docente en la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, miembro activa del Centro de investigación de esta Facultad (CIPEF) y directora del Doctorado en Educación de esta facultad.
Según explica, este proyecto identificó un problema social clave: una formación docente insuficiente en competencias que permitan impulsar la sostenibilidad desde una perspectiva crítica en este nivel educativo limita la capacidad de construir sociedades más justas, inclusivas y sostenibles desde la infancia temprana.
Su investigación se llevó a cabo utilizando un diseño metodológico mixto, que combinó enfoques cuantitativos y cualitativos para obtener datos complementarios en tres fases a lo largo de tres años.
En la primera fase, se adaptó un cuestionario internacional dirigido a educadores y se diseñaron pautas para mantener conversaciones con niños, aplicando el enfoque mosaico, que incluye el uso de dibujos, fotos y videos. Además, se crearon guiones para realizar entrevistas con expertos y se llevó a cabo un análisis documental de normativas relevantes y políticas chilenas. Todo este proceso fue validado mediante pilotos y la revisión por parte de comités de expertos.
Durante la segunda fase, se realizó una encuesta nacional que abarcó a 380 educadores de párvulos, seleccionando una variedad de establecimientos en diferentes macrozonas del país. También se conversó con aproximadamente 60 niños de diversas regiones para recoger sus opiniones sobre la sostenibilidad. En esta etapa, se analizaron documentos curriculares y se realizaron entrevistas con expertos tanto nacionales como internacionales.
Finalmente, en la tercera fase, se concretaron entrevistas en profundidad con nueve educadores seleccionados según su ubicación en distintas macrozonas. La información recopilada fue triangulada mediante análisis estadístico descriptivo y de contenido temático, lo que permitió identificar necesidades normativas/prescriptivas y sentidas que sirvieron de base para proponer estrategias de formación. Este enfoque buscó asegurar una representatividad regional y una saturación de datos, poniendo énfasis en la ética y la flexibilidad en la metodología, considerando tanto modalidades presenciales como virtuales.
Principales hallazgos
Para la investigadora, uno de los hallazgos más destacados es la brecha significativa en la comprensión holística de la sostenibilidad entre los educadores infantiles chilenos, con un enfoque predominante en la dimensión ambiental (85-98% de integración en prácticas como el cultivo de plantas), en detrimento de las dimensiones socioculturales (equidad, justicia, diversidad, inclusión, relaciones éticas con lo no humano) y económicas (consumo responsable, estilos de vida sostenibles, con 31-53% de integración).
La encuesta nacional a 380 educadores reveló un conocimiento limitado y superficial del enfoque Educación Infantil para la Sostenibilidad (ECEfS, por sus siglas en inglés) —solo 15% de familiaridad— y prácticas intuitivas centradas en lo ambiental, mientras que las entrevistas a nueve docentes y expertos, junto con el análisis de documentos como las Bases Curriculares de la Educación Parvularia (BCEP) y guías de JUNJI, identificaron barreras como la ausencia en la formación inicial y recursos limitados. Esto confirma un “sesgo verde” que limita el potencial transformador de la ECEfS, en línea con literatura internacional.
Inclusión y educación de calidad
Este proyecto contó con colaboraciones internacionales que fortalecieron su alcance y profundidad. Una clave fue la adaptación transcultural del instrumento de Inoue et al. (2016), originario de estudios comparativos. Además, se entrevistaron 10 expertos nacionales e internacionales, incluyendo a la Dra. Ingrid Engdahl (Universidad de Estocolmo, Suecia), Dra. Ingrid Pramlimg-Samuelsson (Suecia), Dra. Julie Davis (Australia), Dra. Michiko Inoue (Japón), Dra. Eva Ärlemalm-Hagsér (Suecia) y Dra. Farhana Borg (Suecia), cuyas perspectivas sobre competencias en ECEfS informaron directamente las necesidades prescriptivas.
En particular, Marlene Fermín colaboró estrechamente con la Dra. Ingrid Engdahl en RECE 2025 (Reconceptualizing Early Childhood Education Conference), donde presentó avances del proyecto y coautorizó una publicación conjunta que explora brechas formativas holísticas en educadores infantiles, actualmente en arbitraje en una revista internacional.
“Como investigadora y educadora, he observado cómo las desigualdades sociales, ambientales y culturales impactan desproporcionadamente a los niños en etapas tempranas, especialmente en contextos vulnerables de Chile y América Latina”.
Por último, la académica explica que su interés por investigar temas como la Educación de la Primera Infancia para la Sostenibilidad nació de una preocupación profunda y sostenida por la inclusión y la educación de calidad, forjada a lo largo de años de trabajo académico y práctica pedagógica.
“Como investigadora y educadora, he observado cómo las desigualdades sociales, ambientales y culturales impactan desproporcionadamente a los niños en etapas tempranas, especialmente en contextos vulnerables de Chile y América Latina, limitando su acceso a una educación inclusiva que fomente equidad y diversidad. Esta pasión personal me motiva a generar evidencia que dialogue con el mundo e impulse cambios reales en la formación docente”, concluye.