78 jóvenes entregan su verano al servicio

Jóvenes de distintas carreras se trasladaron a las regiones Metropolitana y del Maule para llevar a cabo trabajos de construcción, talleres comunitarios y labores de evangelización durante el verano.

Publicado el 20 de enero, 2026 · 4 min lectura

Durante los primeros días de enero, un grupo de 78 estudiantes de la Universidad Finis Terrae decidió hacer un paréntesis en sus vacaciones para entregarse al servicio. Bajo el alero de la Dirección de Compromiso Social y la Pastoral, los jóvenes se desplegaron en dos líneas de acción: Trabajos de Verano en Curacaví y Misiones en Linares, con el objetivo común de acompañar y apoyar a las comunidades locales.

José Mateos, vicerrector de Formación Integral, enfatiza la relevancia de estas instancias: “estas experiencias ofrecen, no solamente lo evidente, sino que permiten que el estudiante se encuentre consigo mismo, con el otro y con el sentido de trascendencia. Aprenden que hay algo más grande por lo que gastar la vida que por uno mismo, descubren el valor de dejar huella, de ver más allá del presente y a posponer la gratificación por un bien superior”, afirma.

Trabajos de Verano: Construyendo comunidad en Curacaví

Organizados por la Dirección de Compromiso Social, los Trabajos de Verano 2026 reunieron a 53 estudiantes de diferentes carreras y edades en la localidad de Curacaví. Entre el 5 y el 11 de enero, los voluntarios se concentraron en tres proyectos de infraestructura: la construcción del techo de una cocina para una adulta mayor, la ampliación junto a la reparación de un baño y la confección de una cocina para una persona en situación de discapacidad, además de efectuar la limpieza y construcción de un cierre perimetral para una sede comunitaria.  

El voluntariado contó con el apoyo técnico y formativo de docentes y funcionarios. Las profesoras Daniela Ávalos (Kinesiología) y Ximena Claros (Ingeniería Comercial) impartieron talleres para la comunidad; el académico Franklin León (Psicología) lideró las formaciones diarias de los estudiantes, y Radek Biernacki (Ingeniería Comercial) supervisó y acompañó las labores de construcción.  

Melanie Gálvez, directora de Compromiso Social, destaca cómo estas intervenciones trascienden lo material. “Además de la construcción, el taller para emprendedores tuvo un impacto inmediato: ayudó a que una familia realizará su primera venta. Antes del taller no se atrevían, pero gracias a las herramientas entregadas, lograron dar ese paso”, comenta. Asimismo, subraya el valor para el alumnado: “Es un complemento para su formación; todo el quehacer apunta a ser un aporte integral, tanto para los vecinos como para nuestros propios estudiantes”.  

Por su parte, Emilia Menares, presidenta de Asufinis y encargada de los trabajos, valoró la vinculación con el medio: “Es fundamental realizar estas labores sociales siendo universitarios. No solo por la ayuda que brindamos, sino por el crecimiento personal y la oportunidad de vincularnos con compañeros de otras carreras”. Luego agregó que el impacto fue recíproco: “Esta vez trabajamos directamente en casas de familias, lo que nos permitió compartir y generar un cambio real en sus vidas. Esa cercanía nos marcó profundamente a nosotros también”.

Misiones: Un mensaje de esperanza en Linares

Paralelamente, buscando compartir un mensaje de fe, un grupo de misioneros de la Pastoral se trasladó a Linares, en la Región del Maule. El grupo, integrado por 26 estudiantes, recorrió la totalidad de las viviendas del sector Los Maitenes entre el 5 y el 12 de enero.  

La recepción fue muy positiva. Los vecinos participaron activamente en los espacios de convivencia y en las distintas actividades (sacramentos, talleres y momentos de comunidad) que se realizaron cada tarde en la Escuela Los Maitenes, convocando a más de 30 niños y más de 80 adultos.  

María José Salas, asistente de la Dirección de Pastoral y encargada de la actividad, asegura que estas instancias son clave para el desarrollo humano: “Uno llega de una forma y se va completamente distinto. Esa búsqueda interior que muchos jóvenes tienen encuentra aquí un sentido profundo. Es una semana donde das todo de ti y te das cuenta de que vale la vida. Como universidad, creemos en una formación integral, donde dejar huella no es solo una frase, sino una experiencia que marca para siempre”.  

Finalmente, Daniel Conejeros, estudiante y coordinador de la misión, rescató la calidez de la gente pese a las dificultades del clima. “Aunque el calor complicó el inicio, terminó siendo una experiencia enriquecedora. La comunidad de Linares nos recibió con mucho cariño; a pesar de la lejanía, siempre hicieron lo posible por acompañarnos”, concluyó.