
En Chile y el mundo, la esperanza de vida ha aumentado de manera sostenida, permitiendo que cada vez más personas alcancen edades avanzadas. Sin embargo, este logro plantea un nuevo desafío: cómo llegar a esos años con mayor bienestar físico y mental. Comprender qué ocurre en nuestras células a medida que envejecemos es una de las preguntas centrales que hoy moviliza a la investigación biomédica a nivel global.
En la Facultad de Medicina y Salud de la Universidad Finis Terrae, este desafío lo aborda el investigador del Centro de Investigación en Biomedicina (CIBMED), Rodrigo Maldonado, PhD, quien estudia los procesos celulares y moleculares que contribuyen al envejecimiento del organismo, con foco en un fenómeno conocido como senescencia celular.
Maldonado es bioingeniero de la Universidad de Concepción, magíster en Bioquímica y Bioinformática, y doctor en Biotecnología de la Universidad de Manchester (Reino Unido). Esta formación interdisciplinaria le ha permitido integrar biología molecular, análisis computacional y modelos celulares humanos para comprender cómo el daño que se acumula en las células con el paso del tiempo afecta su capacidad de funcionar correctamente. Desde su experiencia en este campo, explica que el envejecimiento no ocurre de manera repentina, sino como consecuencia de cambios progresivos a nivel celular.
Con el paso de los años, las células acumulan distintos tipos de daño —por ejemplo, al ADN— que alteran sus funciones normales. En algunos casos, entran en un estado en el que dejan de dividirse, pero permanecen metabólicamente activas y comienzan a liberar señales que afectan a su entorno. Este estado, denominado senescencia celular, cumple un rol importante en situaciones puntuales, como la cicatrización de heridas. Sin embargo, cuando las células senescentes se acumulan en los tejidos, pueden contribuir al deterioro funcional asociado al envejecimiento y aumentar la vulnerabilidad del organismo frente a distintas patologías.
“Envejecer no es solo cumplir años”, señala Maldonado. “Desde el punto de vista biológico, implica una pérdida progresiva de la capacidad del organismo para mantener su equilibrio interno y responder al daño”. Este proceso ocurre a través de múltiples mecanismos interconectados —conocidos como los hallmarks del envejecimiento— entre los que se incluyen la inflamación crónica, la disfunción celular y el daño genético. La senescencia celular es uno de estos mecanismos clave y el foco central de su investigación.
“Envejecer no es solo cumplir años. Desde el punto de vista biológico, implica una pérdida progresiva de la capacidad del organismo para mantener su equilibrio interno y responder al daño”.
Impacto en la práctica clínica
El interés científico por la senescencia aumentó considerablemente luego de estudios internacionales que demostraron que la eliminación de células senescentes en modelos animales podía mejorar distintos aspectos asociados al envejecimiento. Estos hallazgos impulsaron una intensa investigación a nivel mundial para comprender mejor este proceso y sus implicancias en la salud humana.
En este contexto, Maldonado lideró un proyecto FONDECYT de Iniciación, finalizado en marzo de 2025, en el que estudió los mecanismos moleculares que regulan la senescencia celular en células endoteliales, parte de cuyos resultados fueron publicados en la revista científica internacional Biogerontology. Estas células recubren el interior de los vasos sanguíneos, cumplen funciones esenciales para el organismo y están expuestas de forma constante a todo lo que circula en la sangre, como nutrientes, mediadores inflamatorios, toxinas y fármacos.
“Este entorno hace que el endotelio sea especialmente vulnerable al daño”, explica el investigador. Factores como la quimioterapia, la radiación, la contaminación ambiental o el tabaquismo pueden inducir daño celular significativo, favoreciendo la aparición de senescencia endotelial. Cuando esto ocurre, se alteran funciones fundamentales como la regulación del flujo sanguíneo, la permeabilidad vascular y la respuesta inflamatoria.
La disfunción del endotelio se ha relacionado estrechamente con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y con un envejecimiento vascular acelerado. A partir de estos hallazgos, la línea de investigación de Maldonado se proyecta hacia el estudio de cómo ciertos tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden inducir un envejecimiento prematuro de estas células y afectar órganos altamente dependientes del riego sanguíneo.
Uno de los fenómenos que busca comprender es el llamado chemo-brain, caracterizado por alteraciones en la memoria, la atención y la concentración que pueden persistir en algunos pacientes luego del tratamiento oncológico. Entender cómo el daño vascular contribuye a estos efectos podría ayudar, en el futuro, a anticipar riesgos y a diseñar estrategias orientadas a preservar la función cognitiva.
“El objetivo no es solo describir estos procesos desde la biología básica”, enfatiza Maldonado, “sino avanzar hacia la identificación de marcadores moleculares que permitan anticipar daño vascular y explorar formas de proteger la función del endotelio”. De esta manera, la investigación busca generar conocimiento que, a largo plazo, pueda traducirse en herramientas con impacto en la práctica clínica.
Hoy, cuando cada vez más personas alcanzan edades avanzadas, el desafío ya no es únicamente vivir más años, sino hacerlo con mayor autonomía y calidad de vida. Desde la Facultad de Medicina y Salud de la Universidad Finis Terrae, la investigación en envejecimiento celular aporta evidencia fundamental para comprender cómo envejecemos y por qué algunos tejidos se deterioran antes que otros, contribuyendo a un enfoque más integral y realista del envejecimiento humano.