El Dinamo | Raimundo Meneghello: “Humanidades, entre Microsoft y Magnifica Humanitas”

El Director de la Escuela de Historia de la Universidad Finis Terrae reflexionó sobre el rol de las humanidades en la era de la inteligencia artificial.

Publicado el 11 de junio, 2026 · 3 min lectura

En una columna de opinión publicada en El Dinamo, el Director de la Escuela de Historia, Raimundo Meneghello, contrastó las conclusiones de un reciente estudio de Microsoft sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral con las reflexiones planteadas por el Papa León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas, documento que llama a recuperar una visión más humana frente al avance tecnológico.

Según explica Meneghello, el informe de Microsoft identifica a los historiadores entre las profesiones con mayor riesgo de desaparición debido a la automatización. Sin embargo, cuestiona la comprensión que existe sobre el verdadero sentido de esta disciplina.

“Lo preocupante no es que la inteligencia artificial incurra en esta confusión, sino que quienes la programan parezcan no comprender la utilidad y la función de la historia y, por extensión, de las humanidades”, afirma.

El académico sostiene que la historia no puede reducirse a la recopilación de datos, sino que cumple una función esencial en la comprensión de la experiencia humana. En esa línea, destaca el llamado realizado por León XIV sobre los riesgos de una técnica desprovista de humanidad y la necesidad de reconocer los límites y la fragilidad que forman parte de la condición humana.

“La historia, como disciplina y oficio, tiene el deber de recordar, estudiar, analizar y transmitir las lecciones de esa fragilidad humana que constituye nuestro pasado, el largo recorrido que nos ha conducido hasta el presente”, señala.

Asimismo, advierte que una confianza excesiva en la tecnología puede debilitar la capacidad de las personas para reflexionar sobre el sentido de las cosas y comprender los procesos que han configurado la sociedad actual.

“El gran peligro de entender la tecnología como respuesta a todos los problemas es que termina por privarnos de nuestra capacidad de preguntarnos por el sentido de las cosas y facilita el olvido de cómo llegamos a ser quienes somos”, sostiene.

Finalmente, Meneghello plantea que las humanidades y las universidades deben asumir un rol más activo en el debate público, recuperando su vínculo con la sociedad y reivindicando el valor de la reflexión crítica: “En definitiva, las humanidades están llamadas a cumplir una tarea tan simple como indispensable: ser personas al servicio de la humanidad”, concluye.

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