Cada 4 de agosto se celebra en Chile el Día de las y los Arquitectos, una fecha que invita a reflexionar sobre una profesión que no solo diseña edificios, sino que contribuye a dar forma a la vida en común.
Habitar es una de las experiencias más profundas de la condición humana. Habitamos una casa, una calle, un barrio, una ciudad. Habitamos espacios que influyen en nuestras relaciones, nuestras oportunidades y nuestra calidad de vida. En ese contexto, la arquitectura adquiere una responsabilidad que trasciende la dimensión técnica: contribuir a la construcción de lugares que permitan a las personas desarrollarse, encontrarse y construir comunidad.
Desde sus inicios, la Escuela de Arquitectura ha promovido una visión de la disciplina que combina creatividad, pensamiento crítico y compromiso con la realidad. Su proyecto formativo entiende que la arquitectura no puede desvincularse de las personas ni de los territorios que interviene, y que cada proyecto representa una oportunidad para aportar al bien común.
Para Anita Puig, directora de la Escuela de Arquitectura, el valor de la profesión radica precisamente en esa capacidad de poner la creación al servicio de las personas.
“La arquitectura es una carrera que conjuga muy bien la creación con el sentido social; es una creación con sentido. Ponemos nuestras herramientas disciplinares al servicio de un objetivo mayor: contribuir a construir mejores lugares para habitar y para ser comunidad”.
La académica destaca además que ejercer la arquitectura exige comprender que cada decisión proyectual tiene consecuencias en la vida de otros.
“La responsabilidad ética de la profesión implica considerar siempre al otro, en sus dimensiones sociales y emocionales, así como también el lugar que compartimos todos: nuestro entorno y nuestro territorio. El arquitecto debe actuar como un mediador entre la técnica y el bien común”.
En un momento histórico marcado por la crisis climática, las transformaciones urbanas y la necesidad de construir ciudades más equitativas, la disciplina enfrenta nuevos desafíos que requieren respuestas innovadoras y colaborativas.
Para el decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Creativos, Dr. Fabián Barros Di Giammarino, el ejercicio profesional debe estar orientado por una convicción fundamental: mejorar la vida de las personas.
“La arquitectura implica una responsabilidad ética de actuar con compromiso y sentido en la solución de problemas complejos. El mayor desafío es utilizar nuestras herramientas para que las personas puedan vivir mejor”.
Esa responsabilidad supone también ampliar la mirada tradicional sobre el rol del arquitecto en la sociedad.
“Debe avanzar desde una posición más centrada en los edificios hacia una práctica colaborativa, influyente e innovadora, capaz de contribuir a la solución de los múltiples desafíos que enfrentan nuestras ciudades y territorios”.
En este día, la conmemoración es también una invitación a las nuevas generaciones que hoy se forman en las aulas y talleres de la Universidad. A quienes tendrán la responsabilidad de proyectar los espacios donde transcurrirá la vida de las próximas décadas.
“El futuro lo construirán ustedes. Para ello deben buscar la verdad, el bien y la belleza a través de una práctica creativa, experimental e innovadora que contribuya a la sociedad y a los desafíos del país”, concluye el decano.
Porque la arquitectura no trata únicamente de edificios, materiales o formas. Trata de las personas, de sus historias, de los lugares donde transcurre la vida cotidiana y de los espacios donde se construye comunidad. Cada proyecto representa una oportunidad para responder a necesidades reales, fortalecer vínculos y aportar al bienestar colectivo. En un escenario marcado por profundas transformaciones sociales, urbanas y ambientales, la Universidad reafirma su compromiso con la formación de arquitectos capaces de unir creatividad, conocimiento y responsabilidad, entendiendo que el verdadero valor de la arquitectura radica en su capacidad de mejorar la manera en que vivimos juntos y de contribuir a la construcción de un futuro más humano, inclusivo y sostenible.