La Decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la U. Finis Terrae publicó una carta al director en El Mostrador con motivo del Día del Profesor, donde llama a revalorizar la pedagogía y reconstruir el vínculo entre familias y escuelas.
Con motivo del Día del Profesor/a, Natalia Salas Guzmán, Decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la U. Finis Terrae, publicó una carta al director en El Mostrador. En ella, reflexiona sobre la crisis de matrícula en carreras de Pedagogía y el rol esencial que cumple la profesión docente en la cohesión social del país.
Una profesión en crisis
Salas advierte que Chile celebra el Día del Profesor en un escenario paradójico. Por una parte, se conmemora una de las profesiones más trascendentales para el desarrollo humano. Por otra, la matrícula en carreras de Pedagogía cae de manera sostenida. En consecuencia, la Decana alerta que esta disminución no es solo una estadística.
“La disminución sostenida de nuevos docentes no es solo una estadística; es una grieta en el corazón de nuestra cohesión social y cultural”, escribió.
Formación docente con identidad humanista
Asimismo, Salas destaca que la misión de los formadores de docentes va más allá de la excelencia disciplinar. Para ella, el verdadero desafío es pedagógico: formar profesionales capaces de cultivar valores, virtudes y el desarrollo socioemocional de sus estudiantes. Por ello, desde la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la U. Finis Terrae, la formación docente se funda en una identidad de raíces marcadamente humanistas.
Familia y escuela: una alianza necesaria
Además, la Decana subraya que la escuela no puede educar en el aislamiento. El hogar y el aula son entornos co-responsables del aprendizaje. En este sentido, revalorizar la profesión docente implica reconstruir el vínculo de confianza entre familias y comunidades educativas. Los padres transmiten los valores básicos de convivencia; los profesores los refuerzan en el quehacer pedagógico diario.
“Solo atrayendo a jóvenes con vocación que entiendan la enseñanza como un acto de acompañamiento humano e integral —y reconstruyendo el puente vital entre las familias y las comunidades educativas— podremos asegurar un Chile más solidario y centrado en el valor de la persona”, concluye Salas.
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