Atender emergencias en un entorno aislado, con recursos limitados y condiciones climáticas variables plantea desafíos que difícilmente pueden reproducirse en un escenario clínico convencional.
Esa experiencia vivieron profesionales y residentes de la Universidad Finis Terrae que participaron en la Patagonian International Marathon, realizada el 5 y 6 de septiembre en Torres del Paine, como parte del equipo de salud organizado por primera vez por el Centro de Innovación en Salud Crítica CRITIS y Enfermería Finis Terrae con el Programa de Medicina de Urgencia de la Universidad.
El equipo estuvo integrado por 10 personas: dos urgenciólogos docentes, seis médicos residentes de Medicina de Urgencia y dos enfermeras docentes de la Escuela de Enfermería.

Su trabajo se desplegó durante las dos jornadas de competencia y combinó atención clínica en terreno, actividades educativas e investigación aplicada a las emergencias en carreras de montaña.
Atención en terreno en condiciones reales
Durante la carrera, el equipo se distribuyó en grupos de dos a tres integrantes para cubrir distintos puntos del recorrido. El sábado estuvieron presentes en cuatro ubicaciones, correspondientes a las largadas de 42K, 21K y 10K y la meta en el Hotel del Paine, mientras que el domingo cubrieron otros tres puntos.
Cada grupo contó con un botiquín estandarizado por CRITIS y Enfermería Finis Terrae, equipado para responder ante distintas situaciones de emergencia y realizar procedimientos como monitoreo de signos vitales, instalación de vías venosas, hidratación, manejo del dolor, inmovilización, suturas, tratamiento de hipotermia y anafilaxia.
También dispusieron de desfibriladores externos automáticos y máscaras laríngeas para responder ante un eventual paro cardiorrespiratorio.
En total, se realizaron 12 atenciones: nueve correspondieron a corredores y tres a integrantes de la organización.
Todas fueron de baja complejidad y estuvieron relacionadas principalmente con problemas musculoesqueléticos y cefaleas, además de un caso de lipotimia.
Para el Dr. Pablo Muñoz, director de CRITIS, uno de los principales aportes de esta experiencia fue enfrentar situaciones clínicas reales en un contexto que exige un alto nivel de autonomía y capacidad de respuesta.
“Ofrece algo que ninguna simulación en sala puede reproducir: tomar decisiones clínicas reales con bastante autonomía, pero con supervisión directa, en un lugar aislado y con recursos limitados”.
El escenario obligó además a considerar las características particulares de la Patagonia.
La meta se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de Puerto Natales, ciudad donde se encuentra el hospital más cercano, por lo que cada grupo debía contar con las capacidades necesarias para estabilizar a un paciente antes de evaluar un eventual traslado.
A ello se sumaron las condiciones climáticas de la zona, con temperaturas que durante la experiencia oscilaron entre -2 °C y 15 °C y que durante septiembre pueden descender hasta -10 °C.
Esto implicó anticiparse a riesgos como hipotermia, deshidratación y lesiones asociadas a las características del terreno.

Una experiencia que integra urgencia, CRITIS y enfermería
La cobertura permitió también desarrollar un trabajo conjunto entre la especialidad de Medicina de Urgencia, el Centro CRITIS y Enfermería Finis Terrae, con la participación de las enfermeras docentes en funciones de liderazgo clínico, gestión del cuidado y articulación dentro del equipo.
Para Muñoz, la experiencia permitió poner a prueba no solo las competencias individuales, sino también la coordinación de distintos equipos operando simultáneamente.
“En lo operativo, el equipo practicó la coordinación entre varios puntos activos al mismo tiempo, la comunicación a distancia y la preparación de botiquines según el riesgo esperado. También fue una experiencia de trabajo conjunto entre medicina y enfermería”.
El director de CRITIS destacó que la baja complejidad de la mayoría de las atenciones no disminuye la importancia de la preparación para eventos de mayor gravedad, que aunque son poco frecuentes pueden tener consecuencias críticas en un escenario remoto.
“La mayoría de las consultas fueron menores, pero hay que prepararse para los casos graves que son poco frecuentes, como el paro cardíaco, la hipotermia o la hiponatremia”.








