Mañana también: una plataforma de cartas anónimas para acompañarnos

Lanzada el 23 de septiembre por el área de Bienestar y Salud Mental Estudiantil, la plataforma permite escribir y leer cartas entre personas que no se conocen.

Publicado el 8 de octubre, 2026 · 4 min lectura

Escribir una carta a alguien que no conocemos y recibir las palabras de alguien que pensó en nosotros. Esa es la idea de Mañana También, un espacio anónimo que invita a la comunidad a acompañarse mutuamente.

Creada por Bienestar y Salud Mental Estudiantil, de la Dirección de Asuntos Estudiantiles y Vida Universitaria, y lanzada el pasado 23 de septiembre, ya suma 63 cartas, más de 400 lecturas y su crecimiento depende de que más personas la conozcan.

La plataforma funciona de manera simple: cualquier persona puede escribir una carta dirigida a alguien desconocido, y cualquier persona puede ingresar a leer una carta escrita para ella. Quien recibe una carta encuentra palabras de alguien que, sin conocerla, quiso acompañarla, y eso muchas veces basta para sentirse menos sola y recordar que hay otros pasando por lo mismo. Quien escribe también se beneficia: al poner en palabras lo que le ayudó o lo que le habría gustado escuchar, ordena su propia experiencia y descubre que puede ser un aporte para otro.

Bienestar y pertenencia

Mañana también no se concibe como una herramienta para tratar el malestar, sino para promover el bienestar y el sentido de pertenencia, a través de los vínculos que se construyen aunque las personas no se conozcan. Cada carta es revisada por el equipo antes de ser publicada, y el sitio exhibe de forma visible recursos de ayuda nacionales para quienes los necesiten.

La jefa de Bienestar y Salud Mental Estudiantil, Ignacia Pfingsthorn, quien lidera la iniciativa, explica que esta nace de una necesidad concreta: “Vemos que muchos estudiantes sienten que lo que les pasa les pasa solo a ellos. Queríamos un espacio simple, anónimo, donde alguien pudiera decir ‘yo también he estado ahí’ sin tener que dar su nombre ni explicar nada. El bienestar no se construye solo atendiendo el malestar, sino también creando vínculos y una cultura de cuidado entre nosotros”.

Una comunidad que responde

Los datos muestran que el alcance de la plataforma crece cada vez que la invitación llega a más personas. El lunes 5 de octubre, tras la nota publicada en The Clinic, la difusión en redes sociales y la invitación de docentes a leer las cartas en sus clases, las lecturas se multiplicaron por diez: se alcanzaron 176 en un solo día, más de 130 de ellas en apenas dos horas, y se escribieron 11 cartas nuevas.

Más difusión, más comunidad

Estos resultados confirman que, cuando las personas conocen la iniciativa, entran, leen, se quedan y se animan a escribir. Por eso, el principal desafío de Mañana También es darse a conocer.

“Cada carta que se escribe puede llegar justo a quien la necesita, en el momento en que la necesita. Mientras más personas la conozcan, más voces distintas hay y más probable es que alguien encuentre una carta que le haga sentido. No es solo una plataforma, es una forma de construir comunidad”, señala Ignacia. 

Para quienes dudan en dar el primer paso, la invitación es sencilla: “no necesitas escribir algo perfecto ni tener todas las respuestas. Basta con contar algo que te haya servido, algo que te hubiera gustado escuchar o simplemente decir ‘aquí estoy’. Es anónimo y a veces una frase sencilla es justo lo que alguien necesitaba leer”.

La iniciativa ha despertado interés más allá de la universidad: otras instituciones de educación superior se han mostrado interesadas en sumarse, y con algunas ya se ha compartido el material de difusión para llevarla a sus propias comunidades. Además, será presentada en el Congreso de Bienestar UC y en otros congresos del área, y próximamente se expondrá a otras universidades en una instancia de trabajo conjunto.

Cómo participar

Se invita a toda la comunidad a ingresar a mananatambien.cl, leer una carta, escribir la propia y compartir la iniciativa con quienes puedan necesitarla. Cada carta es una forma de decirle a otra persona que no está sola.