El académico del Magíster en Educación de la U. Finis Terrae plantea que los resultados de PISA no son solo un problema de cifras, sino una señal de alerta sobre cómo el uso de pantallas está afectando las capacidades cognitivas de los estudiantes chilenos.
Los resultados de PISA vuelven a encender una señal de alerta. Sin embargo, más que detenernos en las cifras, deberíamos preguntarnos qué está ocurriendo con la forma en que nuestros estudiantes aprenden. Observamos síntomas preocupantes: dificultades para sostener la concentración, respuestas precipitadas y menor disposición al esfuerzo y la curiosidad intelectual.
Las pantallas y la savia cognitiva
Una hipótesis que merece discutirse es el impacto del uso de pantallas, no por la tecnología en sí, sino por un uso orientado al consumo rápido de información. Cuando esta lógica domina la experiencia cotidiana, corremos el riesgo de que la maquinaria digital extraiga progresivamente la savia cognitiva de nuestros estudiantes.
El desafío: transformar consumo en producción cognitiva
La respuesta no es prohibir la tecnología. El desafío es transformar consumo tecnológico en producción cognitiva, mediante proyectos de innovación educativa que sitúen al estudiante frente a desafíos que exijan investigar, analizar, argumentar y crear. Quizás el verdadero problema no sean las pantallas, sino qué estamos enseñando a hacer con ellas.