Vinculación comunitaria: experiencia de la Escuela de Enfermería obtiene primer lugar en congreso internacional

Aixa Contreras, directora de la Escuela de Enfermería, fue reconocida por el trabajo “Aprender de empatía fuera del aula”, que aborda la vinculación comunitaria como estrategia para fortalecer la formación humanizada de los futuros profesionales.

Publicado el 14 de septiembre, 2026 · 4 min lectura

La empatía es una competencia fundamental para el ejercicio de la Enfermería, pero su desarrollo trasciende la enseñanza de conceptos dentro del aula. Esta perspectiva destacó en el III Congreso Internacional del Colegio de Enfermeros del Perú, donde la directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad Finis Terrae, Aixa Contreras, obtuvo el primer lugar en la modalidad de presentación de trabajos de investigación oral con la experiencia “Aprender de empatía fuera del aula: experiencias de vinculación comunitaria como estrategia formativa en estudiantes de enfermería”.

El encuentro tuvo como objetivo fortalecer el desarrollo de la empatía como competencia esencial en la formación y práctica de los profesionales de la salud, promoviendo el cuidado humanizado, el bienestar profesional y el trabajo interdisciplinario a través del diálogo científico y la cooperación internacional.

La investigación presentada por la académica aborda precisamente el valor formativo de las experiencias de vinculación comunitaria, donde los estudiantes tienen la posibilidad de acercarse a las personas en sus propios contextos, conocer sus historias y reflexionar posteriormente sobre aquello que observaron y vivieron durante estas experiencias.

Aprender empatía desde el encuentro con las personas

Para Aixa Contreras, este reconocimiento representa una valoración al trabajo que desarrollan los estudiantes y la comunidad universitaria, y reafirma la importancia de integrar la formación técnica con una mirada profundamente humana.

“Es una alegría muy grande y, sobre todo, un reconocimiento al trabajo de nuestros estudiantes y de la comunidad de nuestra Universidad. Nos confirma que la formación técnica siempre debe ir unida a la sensibilidad, al compromiso social y a un cuidado verdaderamente humano”, señaló.

La experiencia permitió identificar que la empatía adquiere una dimensión distinta cuando los estudiantes se relacionan directamente con las personas y sus realidades. En ese sentido, Contreras destacó que “la empatía no solo debe ser enseñada como un concepto teórico, sino que se vuelve más profunda cuando los estudiantes escuchan historias reales de las personas a las que visitamos, por ejemplo, cuando se acercan a las personas y conocen su propio contexto, dónde viven, su espacio, su casa, su huella, su biografía”.

Este proceso se complementa con instancias de reflexión que permiten a los estudiantes elaborar lo vivido y profundizar en los aprendizajes que surgen del contacto con la comunidad

Formación que reconoce a la persona más allá del diagnóstico

La vinculación comunitaria también amplía la manera en que los estudiantes comprenden el cuidado, llevándolos más allá de los espacios clínicos que tradicionalmente concentran su formación práctica.

“Permite mirar a las personas más allá del diagnóstico clínico y del espacio hospitalario o ambulatorio, que es un espacio que ellos conocen y que saben cómo manejar”, explicó la directora de Escuela.

A partir de estas experiencias, los estudiantes pueden reconocer a las personas en sus propios contextos, considerando su historia, sus vínculos, sus dificultades y también las capacidades que les ofrece su entorno. “Esto, yo creo, les ayuda a los estudiantes a comprender que cuidar implica también reconocer a la persona en toda su realidad”, agregó.

Para la académica, uno de los principales aprendizajes derivados de esta experiencia es la necesidad de incorporar este tipo de iniciativas de manera permanente en la formación. “Experiencias como esta no pueden ser actividades aisladas. Deberían ser sistemáticas, deben estar siempre acompañadas, reflexionadas e integradas progresivamente a la formación curricular”, sostuvo.

En esa línea, enfatizó que “la empatía necesita práctica, diálogo y una disposición genuina a dejarse transformar por el encuentro con otros”.

Un reconocimiento al sello formativo de Enfermería

El primer lugar obtenido en el congreso internacional también representa, para la Escuela de Enfermería, una señal del trabajo que desarrolla en torno a sus sellos profesionales y formativos.

“Es una señal muy alentadora de que vamos avanzando en una formación coherente con nuestros sellos profesionales, que son rigurosos, pero que a la vez son profundamente humanos”, afirmó Contreras.

Asimismo, destacó que este reconocimiento refuerza el compromiso de la Escuela con la vinculación con el medio y la investigación como herramientas para fortalecer los procesos formativos. “Nos impulsa, como profesores, a seguir fortaleciendo la vinculación con el medio y la investigación que nace de la experiencia educativa y del compromiso con las personas”, concluyó.