Emol TV | Loreto Casanueva sobre su investigación: “La ‘CH’ tiene una personalidad increíble”

La académica de Literatura abordó su ensayo "Cambalache" y explicó la importancia que tiene este recurso para la identidad chilena.

Publicado el 1 de septiembre, 2026 · 3 min lectura

En conversación con Emol TV, la académica de Literatura de la Universidad Finis Terrae, Loreto Casanueva, abordó la historia, el simbolismo y la evolución del lenguaje a raíz de su ensayo Cambalache, obra motivada por los 30 años transcurridos desde que la Real Academia Española (RAE) excluyó a la “CH” del abecedario.

En ese contexto, la investigadora recordó la vivencia personal que gatilló su reflexión sobre esta “letra no letra”, vinculando la medida con el aprendizaje de la lectura durante su infancia. “Yo recuerdo como una especie de orfandad o de que me hubieran quitado un juguete, de que hubieran quitado algo a lo que le había agarrado cariño”, afirmó, agregando que con el tiempo comenzó a hacer un “espejeo entre la letra inútil y el objeto inútil”.

Al abordar los motivos tras su eliminación tras 256 años en el alfabeto, Casanueva explicó que la decisión respondió a criterios de simplificación lingüística. “Se elimina por una cuestión de economía, ya no necesita la categoría de letra, porque justamente es la combinatoria de dos letras, es un dígrafo, entonces ya no tiene la utilidad de letra, y en ese sentido se expulsa, como quien saca de la casa una taza que ya está rota, o un zapato que ya no sirve”, sostuvo.

Asimismo, la académica destacó la estrecha relación entre este dígrafo, la identidad chilena y las clases sociales. “Hay toda una cuestión social que tiene que ver sobre todo con las clases sociales y cómo la CH puede marcar a una clase social, que yo no abordo en este texto, pero que sin embargo entiendo que es una idea que va apareciendo en la medida en que vas leyendo el texto”, señaló, rescatando además el aporte de lenguas originarias como el quechua, aymara y mapudungún al castellano.

Durante la entrevista, Casanueva también reflexionó sobre la constante mutación de la grafía y el impacto de la tecnología en la comunicación cotidiana, desde la reducción de caracteres en los mensajes de texto de los años 2000 hasta el uso de emojis e inteligencia artificial. “Pensando que la humanidad, para bien o para mal, siempre está buscando cómo economizar sus recursos no veo para nada imposible que hayan transformaciones de ese tipo”, advirtió respecto al futuro de las letras.

Finalmente, relevó el valor pedagógico del formato físico y la consulta del diccionario en el desarrollo del vocabulario. “El diccionario cuando uno lo tiene en la mano y sobre todo en la experiencia de niño o niña que está aprendiendo a leer, se vuelve una especie de dispositivo de juego también. Esa experiencia de lo análogo creo que es bien irreemplazable, la verdad”, afirmó.

Sobre su preferencia personal tras la salida de la “CH”, concluyó destacando el rol de la letra “C”: “Tiene una cosa acogedora, que además me hace pensar en las casas, t porque es la que está acogiendo en su interior a la CH finalmente. Así que sí, viva la C. Y viva la CH también”.

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