En una columna de opinión publicada en Emol, la decana Natalia Salas reflexiona sobre la crisis de salud mental que afecta a niños, niñas y adolescentes en Chile, y plantea que la soledad y la falta de vinculación familiar son factores centrales del problema.
En su columna, Salas advierte que la crisis de salud mental infanto-juvenil ya no es una advertencia latente, sino un problema urgente, y cita cifras que muestran que 6 de cada 10 escolares chilenos presentan síntomas de depresión o ansiedad. La decana sostiene que detrás de estos datos no solo hay desajustes clínicos, sino una profunda crisis de vinculación, y señala a la soledad como el factor de riesgo más perjudicial para el desarrollo de la identidad en la niñez y la adolescencia.
La autora reconoce que las dinámicas laborales actuales limitan el tiempo disponible de las familias, pero enfatiza que el tiempo de calidad —la presencia genuina, la escucha activa y la validación afectiva— es insustituible para el bienestar de los hijos. En esa línea, plantea que el desarrollo humano integral requiere tanto del cuidado físico como del cultivo del sentido de trascendencia y comunidad.
Finalmente, Salas llama a las familias a poner el foco en el acompañamiento diario como un espacio de refugio frente a la crisis social, subrayando que escuchar sin juzgar y habitar el presente junto a niños y jóvenes es el primer paso para revertir esta realidad.
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El refugio imprescindible: el rol familiar ante la crisis de salud mental juvenil