La arquitectura puede trascender el diseño de edificios para convertirse en una forma de comprender el mundo. Así lo demuestra Nicole Andreu, alumni de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae y fundadora y directora de NAC, galería de arte contemporáneo, quien ha llevado esa mirada arquitectónica al campo del arte, construyendo un espacio donde las obras, los artistas y las exposiciones dialogan con conceptos como territorio, memoria, materialidad y formas de habitar.
“Mi paso por la Facultad fue mucho más que una formación técnica; fue un ejercicio constante de abrir la mirada”, recuerda. Para Andreu, la Escuela fue un espacio donde aprendió a comprender la disciplina desde una perspectiva amplia, entendiendo que cada decisión proyectual contiene una intención y construye un relato.
“La arquitectura me enseñó a pensar críticamente: a cuestionar, a no dar nada por obvio, a entender que toda decisión material, espacial o conceptual construye un discurso. Ese pensamiento marcó profundamente mi forma de trabajar. Más que entregarme solamente herramientas para diseñar, me enseñó a investigar, conectar distintas disciplinas y darle fuerza a las ideas”, explica.
Durante sus años de formación comenzó a interesarse no solo por la arquitectura como práctica profesional, sino también por las preguntas que existen detrás de ella: cómo se relacionan las personas con los espacios, cómo los lugares construyen identidad y cómo los materiales pueden transmitir significados más allá de su función. Esa inquietud la llevó progresivamente a explorar otros campos creativos, encontrando en el arte contemporáneo un territorio donde podía continuar desarrollando esa mirada analítica y reflexiva.
“La arquitectura me dio una forma de pensar, una metodología para aproximarse a los problemas, y el arte me entregó un campo donde esas preguntas podían expandirse”, señala.

Esa convergencia entre arquitectura y arte se convirtió en el origen de NAC, galería fundada en 2015 con una línea curatorial definida en torno a la relación entre las prácticas artísticas contemporáneas y las formas de comprender el espacio. Desde su creación, la galería ha buscado representar y exhibir artistas que desarrollan investigaciones vinculadas al territorio, la habitabilidad, la memoria, la experimentación material y las distintas maneras en que las personas construyen vínculos con su entorno.
Más que un lugar de exhibición, NAC se plantea como una plataforma de reflexión. Cada muestra busca generar conversaciones en torno a las problemáticas que atraviesan la vida contemporánea, entendiendo el arte como una herramienta capaz de cuestionar, interpretar y transformar la manera en que observamos nuestro entorno.
Para Andreu, la experiencia de proyectar una exposición comparte muchos elementos con el ejercicio arquitectónico: existe una investigación previa, una intención narrativa y una preocupación por cómo las personas recorren y experimentan un espacio. “La manera en que pienso una exposición tiene mucho de arquitectura: hay que construir una experiencia, establecer relaciones entre las obras y generar un recorrido que permite nuevas lecturas”, comenta.
A casi una década de la creación de NAC, su formación como arquitecta continúa siendo un elemento central en cada una de sus decisiones. Desde la selección de artistas hasta la construcción del relato curatorial de una exposición, mantiene una mirada donde el análisis, la investigación y la capacidad de conectar disciplinas tienen un rol fundamental.
“La formación que recibí en la Universidad Finis Terrae me dio herramientas para ordenar, conectar y sostener un discurso. Pero quizás lo más importante fue desarrollar una mirada crítica: esa capacidad de cuestionar, de ir más allá de lo evidente, es la que hoy guía mi trabajo, tanto en la relación con los artistas como en la manera de pensar cada exposición”, afirma.
Hoy, Andreu continúa proyectando el desarrollo de NAC y nuevos desafíos profesionales, manteniendo un vínculo cercano con la Escuela de Arquitectura de la Universidad Finis Terrae y con la intención de seguir generando instancias de colaboración en el futuro que fortalezcan el diálogo entre la academia y el mundo de las industrias creativas.
La historia de Nicole Andreu demuestra que la arquitectura no termina en la construcción de edificios. Puede convertirse en una forma de pensar, de investigar y de abrir nuevas preguntas sobre la sociedad contemporánea. Un recorrido que comenzó en la Universidad Finis Terrae y que hoy continúa expandiéndose desde el arte contemporáneo, confirmando que las herramientas adquiridas en la formación universitaria pueden proyectarse mucho más allá de los límites tradicionales de la disciplina.
