En Chile, los estudios de posgrado han dejado de ser un valor agregado opcional para convertirse en un requisito clave de entrada a cargos de mayor responsabilidad. Esta tendencia se concentra con fuerza en sectores como Ventas, Educación, Tecnología e Ingeniería en Minas, donde la transformación digital, la inteligencia artificial y la complejidad laboral demandan mayores capacidades de gestión y liderazgo.
Este fenómeno ha modificado la etapa profesional en la que se decide volver a estudiar. Al respecto, Claudia Salinas, directora de Postgrado y Educación Continua de la Universidad Finis Terrae, destaca que “el magíster dejó de ser la continuación inmediata del pregrado y se consolidó como una decisión de mitad de carrera, ya sea para consolidar una trayectoria o dar un giro profesional”.
Asimismo, sobre la visión amplia de la educación superior más allá de la empleabilidad, Salinas sostiene que “la formación avanzada debe entenderse como un espacio de generación de conocimiento, donde disciplinas como las artes y las humanidades aportan miradas interdisciplinarias para responder a los desafíos de la sociedad”.
Sin embargo, las empresas advierten que el título por sí solo no resulta suficiente. Los procesos de selección priorizan las competencias reales desarrolladas durante la formación, destacando el dominio de tecnologías y datos, la gestión ágil de proyectos y las habilidades de liderazgo adaptativo para conducir equipos en constante transformación.


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