Para Marilú Matte, la educación fue vocación, oficio y misión. Desde sus primeros años como profesora hasta su rol como decana, sostuvo una misma convicción: formar docentes era contribuir, de manera concreta y silenciosa, al futuro de las personas y del país.
Profesora de Educación Básica y de Educación Especial y Diferencial por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y magíster en Docencia para la Educación Superior por la Universidad Andrés Bello, Marilú dedicó su vida profesional a la formación de otros. Desde muy joven supo que ese sería su camino. “Nunca dudé, nunca pensé hacer otra cosa que no fuera educación”, recordó en una entrevista al hablar de su trayectoria.
Durante más de 17 años en la Universidad Finis Terrae, ejerció distintos roles de liderazgo académico. Fue directora de Posgrados de la entonces Facultad de Educación, Psicología y Familia; directora de la Escuela de Educación y, desde 2019, decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales. Desde esos espacios impulsó el fortalecimiento de la formación inicial docente, los programas de postgrado, los procesos de acreditación y una mirada educativa centrada en la inclusión, la innovación pedagógica y el desarrollo integral de las personas.
Para Marilú, formar profesores era una responsabilidad de enorme alcance. En una de sus reflexiones sobre la docencia, afirmó que “un profesor impacta a miles de personas a lo largo de su vida”, subrayando la importancia de preparar educadores capaces de asumir su rol con liderazgo, compromiso y conciencia del efecto que tienen en sus estudiantes.
Profesora, ante todo
Especialista en educación inclusiva, dificultades de aprendizaje, evaluación psicopedagógica, adaptaciones curriculares e intervención en necesidades educativas, Marilú fue una voz activa en la reflexión sobre diversidad, equidad y calidad educativa.
En sus columnas de opinión y reflexiones públicas, insistió en que la inclusión no podía entenderse solo como la incorporación de estudiantes al sistema, sino como una transformación de las condiciones educativas para acoger distintas realidades. También planteó que la diversidad no era una excepción dentro del aula, sino una característica propia de toda comunidad educativa.
Esa mirada se reflejaba en su preocupación por la preparación de los docentes. Para ella, sin profesores acompañados, valorados y que contaran con herramientas concretas para comprender a cada estudiante, la inclusión corría el riesgo de quedar reducida a una aspiración normativa. Por eso insistía en la importancia de reconocer trayectorias diversas y responder a contextos educativos cada vez más complejos.
Aun en medio de las responsabilidades propias de su cargo, Marilú nunca dejó de hacer clases. “Hago docencia porque es lo que me encanta. Puedo estar muy agobiada, pero entro a hacer clases y se me va el cansancio, se me va todo, vuelvo a mi esencia”, dijo en el podcast Mujer Hoy Sin Límites.
También tuvo una activa labor en el crecimiento de su facultad, especialmente durante 2025, año en el que se dedicó con ahínco a la creación de los programas vinculados a las Ciencias Sociales y a la mención en inglés de la pedagogía en educación básica.
En la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, promovió una comunidad académica comprometida con el desarrollo integral de profesionales de excelencia y con la generación de conocimiento en educación, psicología y familia. En sus propias palabras, la misión de la Facultad era contribuir a formar profesionales con sólidos conocimientos disciplinares, valores éticos y compromiso con la sociedad.
Su aporte al debate público
Su compromiso con la educación también se proyectó más allá de la Universidad. En 2025 fue elegida presidenta del Consejo de Decanos de Educación de Universidades Privadas, CODEUP, instancia desde la cual buscó aportar al debate nacional sobre formación inicial docente, políticas públicas y el futuro de las pedagogías.
Desde ese rol, sostuvo que las instituciones formadoras tenían mucho que aportar “desde una mirada integral” a la discusión educativa del país, especialmente en un contexto marcado por la necesidad de atraer más jóvenes a estudiar pedagogía y fortalecer el desarrollo profesional docente.
La Universidad Finis Terrae despide con gratitud a Marilú Matte, reconociendo su entrega, su liderazgo y la huella que deja en estudiantes, académicos, colaboradores y profesionales formados bajo su mirada.
Su legado permanecerá vivo en la Facultad que ayudó a fortalecer, en los profesores que formó y en su defensa del valor de la educación como una tarea esencial para el desarrollo de las personas y de la sociedad.
La Universidad acompaña con especial afecto a su familia, amigos y a todos quienes fueron parte de su vida y trayectoria.