El académico Manuel Blanco, director del Departamento de Derecho Corporativo de la Facultad de Derecho en la Universidad Finis Terrae, puso en duda uno de los aspectos centrales de la Norma de Carácter General N°354, impulsada por la Superintendencia de Pensiones para regular el funcionamiento de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), en particular, sobre sus directores.
En su columna titulada “Directores de AFP: ¿gestores o supervisores?”, publicada en Diario Financiero, el experto reconoció que la normativa representa avances relevantes.
Entre estas medidas se encuentra el aumento del capital mínimo para constituir una administradora, mejoras en los requisitos de factibilidad y mayores estándares operacionales. Esta apunta a fortalecer el funcionamiento de las AFP.
Sin embargo, el académico advirtió un problema clave. La norma exige experiencia técnica a la mayoría de los directores de AFP. Deben acreditar al menos cinco años en gestión de activos.
El profesor Blanco sostuvo que el foco está mal puesto. El problema no es la exigencia técnica. El punto es que se aplica a los directores, cuando el directorio no gestiona directamente. Su rol es estratégico, define políticas y supervisa a los ejecutivos.
La gestión diaria recae en los gerentes. Por eso, advirtió una confusión de funciones. “El directorio debe supervisar, no gestionar”, planteó.
Exigencias y riesgos para los directores de AFP
Otro efecto que alertó el docente se refiere a que la norma podría reducir la diversidad en los directorios. Un perfil demasiado técnico puede limitar miradas distintas. Esto afecta la calidad de las decisiones y también reduce la capacidad crítica.
El académico destacó estándares internacionales de organismos como la OCDE y el G20, que promueven otra lógica. La idoneidad se mide de forma colectiva, lo que permite equipos multidisciplinarios. Se integran visiones de derecho, finanzas, riesgo y tecnología. “La diversidad fortalece el control”, señaló.
El abogado también detectó una diferencia relevante. La Comisión para el Mercado Financiero no exige perfiles homogéneos. Esto ocurre en bancos y aseguradoras. En cambio, la Superintendencia de Pensiones sí lo hace en AFP. Para el profesor Blanco, esto genera una inconsistencia regulatoria.
A su juicio, el sistema financiero debería mantener criterios comunes. Esto aporta coherencia y estabilidad.
Aunque el académico sí reconoció un punto, la autoridad busca corregir debilidades reales. Algunos directorios no tendrían suficiente capacidad técnica. Aun así, insistió en otra solución. Propone fortalecer la competencia colectiva. No imponer uniformidad.
La norma entrará en vigencia en abril de 2027, por lo que, por ahora, hay espacio para realizar ajustes, aseguró. “El directorio no es un equipo de gestión (…) La regulación debería honrar esa distinción”, concluyó.