Investigación con impacto

Artistas olvidadas: una relectura del aporte de mujeres pioneras de las artes mediales

Publicado el 22 de abril, 2026 · 4 min lectura

Valentina Montero, académica de la Universidad Finis Terrae, estudia el legado de mujeres latinoamericanas en el cruce entre arte, ciencia y tecnología, cuyas trayectorias fueron ignoradas o subvaloradas en la historia del arte contemporáneo.


Antes de ser la protagonista de Los nombres de Feliza, la última novela del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, Feliza Bursztyn combinó arte y tecnología en obras plásticas de vanguardia. Antes de consolidarse como figura central de la escena cultural argentina de los años sesenta, Marta Minujín incorporó tecnologías innovadoras a sus procesos creativos. Antes de influir de forma esencial en el arte abstracto chileno, la pintora y escultora Matilde Pérez creó el arte cinético usando complejas fórmulas de la geometría con materiales novedosos. 

La doctora en Estudios Avanzados en Producciones Artísticas de la Universidad de Barcelona, académica del Doctorado Interdisciplinario en Humanidades y directora del Magíster en Investigación-Creación de la Imagen de la Universidad Finis Terrae, Valentina Montero reúne estas trayectorias y las omisiones historiográficas que las marcaron en su proyecto Fondecyt Regular “Artistas pioneras en el cruce arte, ciencia y tecnología en América del Sur (1960-2000) y su legado en las nuevas generaciones”.

Su investigación busca aportar a una comprensión crítica del desarrollo de las artes mediales en la región a partir del estudio de las prácticas desarrolladas por artistas que, entre 1960 y 2000, trabajaron en la intersección entre arte, ciencia y tecnología. Desde un enfoque feminista y situado, Montero propone una reconstrucción historiográfica que visibilice aportes sistemáticamente excluidos o marginados de los relatos canónicos. A partir del análisis de archivos, obras y entrevistas, el proyecto se propone identificar genealogías, estrategias estéticas y modos de producción de conocimiento.

Diálogo con las nuevas generaciones

Tras más de 20 años de trabajo como curadora especializada en artes mediales y cultura visual, más de 30 exposiciones artísticas, un doctorado en la Universidad de Barcelona, numerosos artículos en revistas indexadas y la creación y dirección de PAM / Plataforma Arte y Medios  —único espacio latinoamericano dedicado a la investigación y difusión de las artes mediales—, Valentina Montero decidió centrar su atención en estas creadoras. “Me llamó la atención la poca visibilidad que tenían las mujeres en estos cruces entre arte, ciencia y tecnología”, explica.

Como explica la académica, una motivación importante para este proyecto fue “conectar las prácticas mediales actuales con una genealogía más amplia, reconociendo continuidades, afinidades y resonancias con las exploraciones de artistas pioneras que trabajaron en cruces entre arte, ciencia y tecnología y que, en gran medida, han quedado fuera de los relatos historiográficos dominantes. En este sentido, el proyecto propone releer estas trayectorias como antecedentes activos que permitan situar y complejizar las prácticas contemporáneas”.

La investigación se centra en las condiciones materiales, institucionales y simbólicas que incidieron en su marginación del campo artístico, la manera en que sus obras configuran otras genealogías posibles para las artes mediales y en una mirada al presente: cómo sus prácticas pioneras dialogan con las producciones contemporáneas de nuevas generaciones de creadoras.

Un momento clave

Además de Bursztyn, Minujín y Pérez, la investigación considera artistas como Teresa Burga, Cornelia Vargas y Lotty Rosenfeld, entre otras. Todas ellas, dice, “abrieron cruces entre arte, ciencia y política, anticipando problemáticas que hoy resultan centrales”.

Los criterios que la académica tuvo en cuenta para hacer su selección incluyen la relevancia histórica de sus obras, su carácter pionero, la incorporación de tecnologías en contextos locales y su potencial para ser leídas desde una perspectiva contemporánea que articule género, política y cultura visual. Y el período seleccionado (entre 1960 y 2000) tiene que ver con que fue “un momento clave para el desarrollo de las artes mediales y las transformaciones tecnológicas a nivel global, pero también para los procesos políticos y culturales en América del Sur”.

“Artistas como Teresa Burga, Cornelia Vargas y Lotty Rosenfeld abrieron cruces entre arte, ciencia y política, anticipando problemáticas que hoy resultan centrales”.

El proyecto se desarrollará durante cuatro años. En una primera etapa se realizará el levantamiento y análisis del corpus, junto con la revisión de archivos y la construcción del marco teórico. Luego vendrán los estudios de caso y la elaboración de una genealogía crítica capaz de articular las distintas prácticas analizadas. Finalmente, el trabajo se proyectará en publicaciones académicas, instancias curatoriales y una plataforma digital de acceso público que permitirá comunicar y ampliar sus resultados.